Toulouse: highway to Hell

Tras una odisea que ni el mismísimo Homero hubiera podido plasmar en palabras, he llegado a Valencia, última parada hogareña antes de afrontar la recta final del año Erasmus, en la que se preveen grandes dosis de fiesta salpicadas con pequeños chubascos tormentosos en forma de exámenes y alguna que otra práctica en hospital, quizás diagnosticándo desordenes alimenticios o embarazos varios ( ” señora, tenemos ya los resultados, su feto de 3 semanas va a ser…¿ diabetes tipo II??? ¡ putos erasmus!”).

Vía blackberry he ido informando de los últimos movimientos para llegar hasta Valencia: lo que se preveía como un plácido viaje matutino se ha convertido en una pesadilla de somnolencia, transbordos y dinero perdido. Me levanté a las 5:30 con vistas a coger el tren de las 6:40 que me llevaría a Narbonne y de ahí un maravilloso tren directo a Valencia, en el que dormiría plácidamente y me comería mis deliciosos bocatas.

Pero como todo plan perfecto, en algún momento se tenía que joder, así que al llegar a Toulouse Matabiau me entero de que hay huelga general de trenes en toda Francia y no iba a llegar a tiempo a coger el tren de Narbonne-Valencia. ” bueno, saldrá otro más tarde” pensé. A las 10 llego a Narbonne, me acerco al mostrador de información y pregunto para cuando sale el próximo tren a Valencia:l a cara de tristeza absoluta que puso la chica del mostrador me devolvió de bruces a la realidad. Me dieron ganas de decirle ” ¡tranquila joder, que soy yo el que ha perdido el tren!”. Me dijo, igual que la princesa Leia a Obi Wan Kenobi, que mi única esperanza era irme a Perpignan y de ahí a Figueres, al menos así llegaría a España.

El trayecto hasta Perpignan fue en bus, dada la huelga de trenes, y ahí es donde me llevé la segunda y más dolorosa hostia de todas. Al preguntar por el próximo tren hacia España me contestan que no iba a salir ningún tren hacia España por hoy, y puede que mañana tampoco. Un sudor frío recorrió mi espalda, la idea de hacer turismo sine die yo solo en una ciudad de mediopelo…prefería un tiro en cada rodilla y teletransportarme a Valencia antes que eso. Y justo antes de la opción de los tiros en la rodilla, estaba la penúltima opción más dolorosa pero, vista mi situación, la única: taxi hasta Figueres. El taxista sacó el hacha de 150 euros, me asestó un certero golpe en la espalda y me llevó hasta Figueres tras 50 minutos de trayecto, el susto de casi morir aplastados por un camión y el precio convenido.

En Figueres tuve mi dosis de levedad comiéndome en un parque el bocata de una de mis famosas “omelette que flipas” que ya han tenido el indudable placer de probar algunas tulusinas. Tras esto tomé un interminable regional hasta Barcelona Sants, donde finalmente pilllé un pasaje hasta Alicante a las 16:00. Tras una breve pero gloriosa cabezadita, llegué a Valencia Nord, donde me cruzé con el mismísimo Miroslav Djukic , alegrándome ligeramente a pesar del cansancio y odio acumulados.

Hasta el 21 me quedaré en la ciudadela, por si alguien está interesado en alguna cena o salida nocturna para ponernos al día de nuestras vidas. Breves vacaciones para reponer fuerzas y saludar a viejos amigos. Si el pateo ha sido directamente proporcional a la parranda que me espera aquí, ¡estos 6 días van a ser la hostia!

2 Responses to “Toulouse: highway to Hell”

  1. Jaume Says:

    bien bien bien

    locura asegurada este fin de semana

  2. Marta Says:

    Yo lo del futbolista y lo de Alicante-Valencia me lo había perdido!

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