Suerte, talento y libre albedrío

Al principio de Match Point, la última película buena de Woody Allen, hablaban de la importancia de la suerte en la vida. “Hay tantas cosas que escapan a nuestro control que asusta pensar en ellas” decía, pero más asusta saber que muchas veces las consecuencias de nuestros actos, de las pequeñas decisiones que tomamos y creemos tenerlas bajo control al haberlas escogido nosotros mismos; tienen consecuencias que jamás podríamos haber predecido o imaginado. Una decisión, una pequeña decisión de la que puedes estar agradecido o arrepentido toda tu vida.

Recientemente escuché de primera mano, no lo he leído en ningún periódico o página web, que un tipo de 21 años se le ocurrió coger el coche habiendo bebido lo suyo, con la mala suerte de atropellar y matar a un ex profesor de 72 años que le dió clases a un amigo de mi hermana. Homicidio imprudente, entre 10 y 12 años de cárcel de los que no va a poder escapar.

Ahora pensar en ese chaval de 21 años, una persona normal y corriente, que estudiaría su carrera en el politécnico o donde fuera, quizás con novia, con algún viaje a Malta o Interrail planificado para julio, cuyo mayor crimen antes habría sido alguna multa de tráfico, o ni eso. No dejo de pensar que ese chaval que se va a perder sus años veinte, en teoría los mejores años de una vida, podría haber sido cualquier amigo mío que alguna vez se ha puesto a conducir con la excusa de que “lo he cogido estando más borracho”. Digo amigo porque yo siempre he tenido clarísimo lo de no conducir a poco bebido que vaya, y más después de escuchar esta historia.

Este pobre chaval de 21 años va a desperdiciar gran parte de su vida entre asesinos, violadores y auténticos delincuentes, por haber tomado una pequeña decisión que en su momento no pensó que le traería mayores consecuencias que, en el peor de los casos, serían 6 puntos y 500 euros de multa. Se va a estar acordando todos los días de su vida del preciso momento en el que, sentado en el asiento del conductor, con el motor apagado, las puertas abierta, apurando los últimos cubatas y riéndose con sus amigos; decidió darle a la llave de contacto.

Algunos pensaréis que fue más bien una cuestión de mala suerte el haberse topado con un señor que cruzaba en ese momento la carretera, o el haber salido a la hora y en el momento precisos en el que su ruta coincidía con la del ex profesor, pero por muchas vueltas que le déis a eso, la decisión última de haber dejado que otro condujera o no haber cogido el coche dependía enteramente del chaval de 21 años. Y lo peor de todo es que él también lo sabe.

2 Responses to “Suerte, talento y libre albedrío”

  1. Marta Says:

    Lo peor de todo es que cosas como esto sólo hacen que el 0’1% (si llega) de la población cambie su mentalidad, incluyendo a todos sus alumnos y ex-alumnos.

  2. Kuga Says:

    Deus ex machina.
    Que entrada más seria vaya, en fin, saludos toscanos!

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