Sobre el valor de la vida y lo políticamente correcto

Recientemente en este país y en la sociedad en general existe una corriente de pensamiento muy extendida por el buen rollismo que destila y lo bien que queda uno cuando hace gala del famoso pensamiento políticamente correcto, uno de los más hipócritas que han existido jamás. Es realmente preocupante como una gran mayoría de gente hoy en dia prefiere quedar bien ante la opinión pública a su integridad. Lo peor de los seguidores de esta moda de pensamiento es que tienen una falta total y absoluta de perspectiva. Cuando aparece un tema del que dar opinión, lo primero que piensan no es “¿y que opino yo de todo esto?” sino “¿cual es la opinión politicamente correcta sobre este tema, con la que puedo dar la imagen de defensor de los derechos del hombre y ofender a menos conciencias?”

Temas donde se ve a cascoporro defensores del pensamiento políticamente correcto hay muchos ( conflicto palestino-israelí, PP-PSOE…), pero el que me ha inspirado a escribir esto viene de aquí:

El drama del hombre que dio la orden para lanzar la bomba atómica de Hiroshima

Claude Robert Eatherly, ex piloto de combate, no ha levantado cabeza desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. Abandonado por su mujer, despreciado por sus compañeros de armas y desahuciado por la psiquiatría, las autoridades militares lo consideran un caso embarazoso y lo mantienen encerrado en el manicomio de Waco (Texas). Allí recibe una carta. El remitente es el filósofo alemán Günther Anders, que ha leído un reportaje sobre Eatherly en una revista y decide escribirle, impresionado por el drama íntimo de este hombre atormentado.

El reportaje habla sobre la profunda depresión que tuvo uno de los que participó en el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki. Entre los comentarios sobre la noticia, habían algunos comentarios “políticamente correctos” en los que se ve cómo, con tal de dar una buena imagen a todos los que lean el comentario, hay gente capáz de dejar a un lado el sentido de la razón y la perspectiva para analizar las cosas:

-Y a los responsables de Hiroshima & Nagasaki, cuantos años de cárcel les metieron en los Juicios de Nuremberg? Por crímenes de guerra y genocidio?

-los culpables finales de la bomba de Hiroshima no fueron los pilotos, ni el bombardero ni los que crearon la bomba atomica, si no los que designaron la ciudad como objetivo nuclear en vez de una zona deshabitada como pedian algunos para evitar una matanza, pero aducieron que asi no podrian demostrar a los japoneses lo potente que era ni ellos ver los efectos sobre una ciudad… esos son los culpables!

- Deberían haber juzgado al presidente de EEUU por crímenes de guerra, que si, que Pearl Harbour fue una masacre, pero eran militares, en Hiroshima y Nagasaki lanzaron las bombas sobre población civil y sabiendo las consecuencias que tendría.
Daños colaterales lo llaman, yo lo llamo asesinato con premeditación.

Otro de los temas favoritos de los políticamente correctos, no importa de qué se esté hablando pero Estados Unidos, el gran monstruo capitalista, debe quedar mal; hay que demostrar a los demás lo correctos que somos siguiendo el cliché más extendido, en este caso, dejar a EE.UU como el malo. Pues bien, esta gente, en este tema en concreto, obvia muchos, muchísimos matices:

Tras las batallas de Iwo Jima y Okinawa, el balance de bajas de EE.UU sobrepasaba, sólo en el Pacífico, l0s 100.000 hombres. Por lo visto para el del tercer comentario, las bajas militares no son importantes, pero resulta que la grandísima mayoría de esos cien mil militares que murieron eran jóvenes de entre 16 y 30 años, porque para el que no se acuerde en aquella época recultaban a chavales. Por muy militares que fueran, tanto los de Pearl Harbour como los cien mil del Pacífico eran hijos,amigos, padres y hermanos de alguien, y tantas familias cómo bajas militares quedaron destrozadas.

En esta situación estaban, los estadounidenses en Okinawa, con los pies en la gran isla. Para acabar con la guerra tenían que cruzarse toda la isla de Japón hasta Tokio y hacer capitular al emperador. En cualquier caso, la perspectiva era la de luchar y avanzar por territorio japonés hasta que estos decidieran rendirse. Todo esto a costa de seguir mandando a chavales a morir, no importaría cuantos hicieran falta.

Entonces fue cuando a alguien se le ocurrió la idea, una idea salvajemente horrible, pero al fin y al cabo una idea, con la que evitar mandar a otros 100.000 militares, o los que hicieran falta, a seguir muriendo para terminar con la guerra. No debió ser una decisión fácil precisamente, pero tras un ultimátum por parte del gobierno de EE.UU se optó por el menor de los males, que aunque fuera a costa de 230.000 vidas entre Hiroshima y Nagasaki, consiguió el objetivo de que Japón se rindiera y acabar rápidamente con la guerra, evitando asi tener que seguir malgastando más vidas por parte de ambos bandos.

Porque no sólo los americanos respiraron aliviados al ver que Japón se rendía. El “honorable” ejército del emperador Hirohito también estaba formado por jóvenes japoneses, reclutados a la fuerza y mandados a morir sin que les temblara el pulso a sus oficiales, porque numerosos documentos atestiguan que en el ejército japonés era más importante el morir con honor que mirar por la vida de sus soldados en la medida de lo posible. “Antes morir que rendirse” era la máxima de sus oficiales. Y no creo que a los soldados estadounidenses o japoneses ni a sus familiares les hiciera gracia esa perspectiva, y más teniendo que conquistar todo Japón, o hasta a saber cuando.

No lo podemos negar, los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron uno de los episodios más tristes de la historia de la humanidad y demuestra que podemos aniquilarnos con una facilidad pasmosa. Pero las cosas no son ni blanco ni negro, y las 230.000 personas que murieron en aquel bombardeo fue el mejor argumento que se les ocurrió para pactar la rendición. Se salvaron las vidas de todos los soldados estadounidenses y japoneses que iban a ser enviados al territorio que separaba Okinawa de Tokio, además de los cientos de civiles que probablemente habrían muerto durante ese avance.

En ética esto se llama “mal menor”, que es escoger de entre todas las malas opciones la que reporte mayor beneficio a largo plazo. Y Harry Truman, Claude Eatherly y todos los que dedicieron que se apretara el botón de “soltar bomba” tomaron una de las decisiones más difíciles que le puedes pedir a un ser humano, asi que exigirles explicaciones y rendir cuentas a estas alturas es faltarles el respeto a su conciencia y a la de todas las personas que hubieran muerto si no se hubiera escogido aquel “mal menor”.

A todos estos comentaristas socialmente aceptados, baratos, hipócritas y cortos de miras, les recordaré una frase de la carta que le mandaron 30 jovenes japonesas descendientes de algunos de los que murieron en Hiroshima al propio Claude Robert Eatherly, ex piloto de la operación que se llevó a cabo a mandos del Enola Gay:

Hemos sabido que los sentimientos de culpabilidad lo atormentan y que ha sido internado en un psiquiátrico. Le escribimos para expresarle nuestra más profunda conmiseración y asegurarle que no sentimos odio hacia usted [...]. Lo consideramos una víctima más

Los conflictos armados dejan víctimas en todos los bandos. No son estadounidenses o japoneses, no son militares o civiles, ni palestinos ni israelís: son personas. Por favor no olvidemos esto, porque hay mucha gente que ya lo ha hecho.


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2 Responses to “Sobre el valor de la vida y lo políticamente correcto”

  1. Marta Says:

    Pues no se cuántos habrían muerto en batalla si no se hubiese lanzado la bomba, pero también hay que recordar que a día de hoy aún hay otro tipo de víctimas por la bomba atómica. Si se recuerda especialmente el lanzamiento de la bomba atómica no es sólo por el número de víctimas que causó, sino por todas las consecuencias que trajo y sigue trayendo. Es evidente que Claude Robert Eatherly es una víctima más, pero me parece que en este caso se puede señalar con el dedo a los culpables, porque sinceramente no creo que los que decidiesen tirar la bomba lo hiciesen por ahorrarse víctimas, sino por acabar rapidito con el asunto desde sus sillones. Y con este comentario no estoy diciendo que los Yankis sean unos hijos de puta y los Japos unos santos y todas esas cosas que se puedan sacar de contexto, simplemente que en este caso concreto no puedo decir que me pueda posicionar en un punto intermedio porque no lo veo. Aunque lo que me parece mas triste de todo esque aún con acontecimientos como estos no aprendemos, y no hay menos conflictos armados, simplemente nos los ocultan más, porque son políticamente incorrectos.

  2. Leyre Says:

    Segun he leido, Japon queria la paz desde antes del año 1945; habia enviado varios embajadores tanto a EEUU como a la URSS, en ambos paises fueron ignorados. El emperador queria una paz, que por muy dura que fuese, resultara honoroble (tipico japones). Las bombas podian haberse lanzado en lugares deshabitados, y ademas, en un desembarque de Estados Unidos en el pais del Sol Naciente moririan menos personas de las que Truman afirmo que serian. No digo que los nipones no acturan mal al atacar Pearl Harbor, pues como tu has dicho eran personas, pero la decision de lanzar una bomba que incluso todavia hoy se pueden ver sus nefastos resultados, no era la solucion. Japon ya no representaba ningun peligro.
    Saludos.

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