Definición del Erasmus y Iron Maiden
Explorando por la blogosfera me encontré con un tipo, murciano creo, que se fué de Erasmus a una desconocida ciudad de Alemania. Pues bien, leyendo su descripción de lo que le supuso tal año, no he podido evitar sentirme reconocido en todos los puntos que menciona, y estos seguro de que los que me acompañaron ese año también estarán de acuerdo. El blog por cierto, El naranjito mecánico, tiene musho arte y gracia. Ahí va la descripción:
Se bebe más que se folla (a menos que te lo montes bien, y puedas hacer las dos a la vez), se hace lo que se quiere, no hay horarios, conoces un huevo de gente, gente rara, y a veces hablan tu idioma, montas tu grupito de amigos, cervezas, cervezas además alemanas de las de medio litro, risas por estupideces, estupideces que se convierten en coletillas, coletillas que se convierten en conversaciones, ves mundo y tienes la oportunidad de mostrar el tuyo, cantos regionales, clases en alemán, el Mundial, tocada de pelotas, poner cara de pena y esperar que te aprueben, notar el cambio climático con días de sol y luego lluvia y frío en una misma semana, hacerte el loco diciendo que no entiendes lo que te dicen pero en verdad si que lo entiendes, grandes personas que te rodean, hurtos a pequeña y mediana escala, tardes de aburrimiento, la bicileta, el ver cómo cambia la gente de un sitio a otro, borracheras tontas un martes, diferentes actitudes frente a la vida, alcohol otra vez y conversaciones de etílicas sobre política, sexo o religión, Tübingen, viajes, síndrome de Diógenes. Libertad.
Lo dicen estos tipos, y os lo repito yo: si tenéis la oportunidad HACED UN ERASMUS. No os arrepentiréis.
Y cambiando un poco de tema, Iron Maiden en Valencia este sábado: caramelito del todo, como diría Don Barbacas. Fue emocionante ver a Steve Harris, bajista y fundador de un grupo que lleva 35 años en activo, aparecer corriendo al empezar el concierto. Estabamos a unos 5 metros del escenario, pero a las 3 canciones me harté de luchar por mantener el equilibrio y me fuí para atrás. Siempre he preferido sacrificar la cercanía a la comodidad, salvo contadas excepciones. Destacaría como momentazos cuando tocaron “666 the number of the beast”, una de mis favoritas y de sus más famosas, todo esto acompañado con un muñeco de un diablo que salía desde detrás del escenario ( acojonantemente currado por cierto), y la aparición de un tio en zancos disfrazado de Eddie, el monstruo mascota de los Maiden, que luego fue abofeteado por uno (de los tres) guitarristas. Era muy gracioso ver al tío saltando para llegar a la cara del monstruo.

Aqui se ve a todos los miembros del grupo en el pedazo escenario que tenían montado
Y aquí tenemos al “peazo mostruo” que apareció de repente y fue abofeteado y humillado.
Este concierto me sirvió también para desmentir dos tópicos: el primero, que los heavies son violentos. Pese a lo que las series americanas y prensa intentan vendernos, son gente normal y corriente que pese a sus intimidatorias pintas, son de los más pacífico, su amor por el metal llena sus almas de sentimientos puros y buenaventuranza. Además de que la media de edad rondaría los 30 años, asi que no creo que estuvieran por la labor de meterse de hostias. Mientras haya cerveza, todos contentos.
El segundo, que todo el público iba a estar empujando y saltando como si se fuera a acabar el mundo cuando, como casi siempre, solo ocurre ( y ocurrió) en las primeras filas. De hecho fue mucho más bestia y salvaje la marea humana que se formó en aquel concierto de los Pixies del FIB 2006. Para que os hagáis una idea, a la primera canción tuvieron que parar el concierto porque de la presión de la gente se rompió la valla delantera que separaba al escenario del gentío. Yo estaba bien lejos y tuve que luchar contra viento y marea para no caerme y que mi hermana muriera de una lipotímia ahí en medio, menos mal que eramos bastantes y pudimos montar un perímetro de seguridad. Nunca entenderé cómo por un grupo cuya canción más famosa es casi una balada se montó semejante drama.
Si los miembros muertos de los Beatles resucitaran mañana para dar un único concierto, entendería que pasara lo que pasó en Pixies. De hecho, entendería incluso que la gente fuera pegando tiros y provocando asesinatos en masa en la cola para conseguir entradas, o que alguien se abriera paso con un palo con clavos hasta la primera fila. Pero amigüitos, lo de Pixies fue totalmente exagerado. Desde entonces los tengo cruficiados y como uno de los grupos más sobrevalorados que conozco.

agosto 23rd, 2010 at 16:01
a mi se me quitan las ganas de ponerme en la primera fila…asi no se disfrutan los conciertos
agosto 23rd, 2010 at 16:30
Los heavys son muy grandes, y tenemos dos ejemplos claros y cercanos de que son los más amos! Menuda traya lo de los Pixies, no murió gente (yo incluida) de milagro, mi perspectiva a la hora de ir a un concierto cambió radicalmente desde aquel concierto. Las primeras filas para las groupies y los pijos, tranquilamente.