¿Desea sobreescribir estos datos? ( 2ª parte)

-Ya he pensado lo que quiero, Belhadj
-Muy bien Vicente. Antes de seguir, debo preguntarte ¿estás seguro de tu deseo?
-Completamente.
-De acuerdo. Pues ahora tienes que decir:” Genio, deseo…” y dices lo que quieres pedir.
-Ok. Ahi va…-. Vicente se levantó de un salto para pronunciar las palabras. El dia en que tu vida va a cambiar para siempre no puedes estar sentado.

-¡Genio, deseo una tarjeta de memoria para la vida!

Pasaron algunos segundos. Vicente miraba al genio con cara de ilusión, los puños apretados. Belhadj le miraba sentado desde el suelo, con cara de incredulidad absoluta.-¿¿queeeeeee??

-Pero vamos a ver, ¿tu sabes lo que es una tarjeta de memoria?
-Claro joder ¡soy un genio, yo lo sé todo!
-Pues eso, quiero aplicar el mismo principio de las tarjetas de memoria a mi vida.

Belhadj se levantó, miró directamente a los ojos de Vicente, con gesto serio.

-Entiendo lo que me pides, pero ¿sabes que tu vida será demasiado fácil después de ello?. No tendrás una vida auténtica. Es hacer trampas.

-¡Ya lo se, de eso me quejo! ¿Cuantas veces en la vida te has arrepentido de algo y has querido cambiarlo? ¿O has vivido algo tan jodidamente único y bueno que darías todo por revivir ese momento? ¿Cuantas veces has desperdiciado una oportunidad que no te atreviste a aprovechar? ¡Estoy harto de que la vida sea como el Super Mario Bros, siempre hacia delante, un contador del tiempo en la esquina superior, sin posibilidad de volver atrás! Todos esos recuerdos se perderán, como lágrimas en la lluvia ¡y estoy hasta los huevos de eso! Me he hartado de seguir las reglas del juego, ya lo he jugado bastante,y me aburre. Quiero poder hacer trucos, leer la sección de ‘Cheats’ de la vida. ¡Quiero vivir la vida a lo Legend of Zelda, a lo Final Fantasy! ¡ No quiero perder ninguna oportunidad más en la vida, quiero poder probar todas las opciones antes de seguir adelante!.

Sin darse cuenta, Vicente estaba llorando de la emoción. La cara enrojecida, los ojos lacrimosos, el corazón le saltaba del pecho. Nunca en su vida había dado un discurso improvisado tan elocuente y sentido. Ojalá le hubiera podido ver alguien más, pensó.

-Belhadj, tu lo has dicho antes. Aquellos hombres pidieron lo que las limitaciones de la vida les había negado. Concédeme lo mismo que le concediste a ellos. Consígueme lo imposible.

El genio se quedó callado unos insantes. Después sonrió:

-Veo que lo deseas de corazón. Y no soy yo quién para negarte tu deseo, mi trabajo es justo lo contrario. Te deseo mucha suerte en tu nueva vida Vicente.

Cuando se despertó, estaba en la cama del hotel, otra vez. Miró la hora. 3:07. ¿ En 5 minutos ha pasado todo esto? No lo habré soñado, pensaba Vicente. Miró alrededor de la cama y vió que la lámpara había desaparecido. En su lugar, en la mano en la que antes sostenía la lámpara estaba su deseo, materializado, real, en su mano. Sonrió y murmuró algo, algo que casi ni él fue capaz de oir.

“Gracias”

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En el mundo de los videojuegos, en algunos de ellos se plantea una disyuntiva muy interesante, tanto que en diversos foros y blogs se ha hablado alguna vez del tema. En muchos juegos, principalmente en aquellos en los que llevas a tu personaje a través de la trama, puedes salvar la partida, es decir, congelar el mismo instante en el que te encuentras en el tiempo, y reanudar la partida desde ese punto cuando quieras. Así, si mueres intentando derrotar a ese monstruo o la recompensa que te dan por hacer tal tarea no es del todo satisfactoria, puedes apagar la consola y volver al último instante en el que guardaste la partida.

Cómo todo en esta vida, las cosas se entienden mejor con un ejemplo, y aquí va uno, además muy humano:

Fallout 3 es un videojuego en el que eres un tipo que ha sobrevivido a un holocausto nuclear y te dedicas a vagar por el mundo, o lo que queda de él, solucionando los problemas de la gente que te encuentres y apañándotelas para sobrevivir. Todo ello con un poder de decisión absoluto.

En cierta misión secundaria, llegas a un poblado en el que un tipo ha quedado horriblemente desfigurado por la radiacón, y de hecho se ha quedado inmóvil de por vida, como un tetrapléjico. Muchos habitantes de la zona creyeron que era un Dios, y construyeron una ciudad alrededor de él, venerándolo y tratándolo como una auténtica deidad. El tipo desfigurado te pide que le mates, que no quiere seguir viviendo así. Para matarle tienes que atravesar una cueva donde está su corazón y destruirlo. Mientras te diriges a la cueva, la gente del pueblo te pide por favor que no lo mates, que lo quieren mucho bla bla bla.

Como ya os he dicho, el juego tiene poder de decisión absoluto, asi que yo elegí lo que yo habría hecho en esa situación si fuera real. El tipo es tetrapléjico, está sufriendo, no quiere vivir, yo puedo ayudarle, pues lo hago. Pero como estámos en un videojuego, cuando llegué al mismisimo corazón del tio, guardé la partida, por si me arrepentía de mi decisión. Me cargué al tipo y quedé tranquilo con mi conciencia pero al salir al pueblo, el panorama era desolador: todos estaban tristes, sin saber que hacer, y querían abandonar el pueblo. Sus vidas habían quedado vacías al quedarse sin su Dios. Me sentía fatal por haber jodido a esa gente ¡ y eso que era un videojuego! Imaginaros cargar con esa culpa en la vida real.

Así que decidí empezar la partida de nuevo desde la última vez que guardé la partida, es decir, cuando estoy enfrente del corazón del tipo, y esta vez lo dejé vivir. Cuando salí a la superficie, todos los del pueblo me dieron las gracias. Fuí a hablar con el tipo tetrapléjico y me dijo algo que casi se me saltan las lágrimas: ” No sabía que yo era tan importante para ellos”. A priori, escogí una opción que me pareció correcta ( matarle y acabar con su sufrimiento), pero luego resultó que la otra opción ( dejarle vivir) era mejor para todos: para los habitantes del pueblo y mi conciencia. ¡¡Además los lugareños me regalaron agradecidos la ” Capucha del Álamo”, que te da +10 puntos de sigilo y +1 de agilidad!!

¿Os imagináis tener ese poder en la vida real? Como se ha visto, es una forma de hacer trampas, pero nos libera de toda presión y reporta tremendos beneficios. He planteado algunas situaciones reales en las que guardar la partida sería una auténtica bendición. La vida sería mucho más fácil desde luego si, pero infinitamente más divertida y completa:

  • Dinero

Vida normal: Apuestas 20 euros a que el Valencia gana al Inter de Milán en su casa. Se paga a 40 euros el euro apostado a favor del Valencia. Te la suda ¡Amunt Valençia! Y a rezar. 4-1 gana el Inter. Pierdes 20 euros y te vas doblemente jodido a la cama.

Vida con tarjeta de memoria:Guardas la partida media hora antes del partido. Lo ves y memorizas resultado y goleadores. Reinicias la partida. Apuestas a resultado y a los goleadores del partido, que se pagan mucho más caro. Si aciertas resultado y goleadores te llevas 3.000 pavos. El Valencia palma 4-1, pero tu eres 3.000 euros más feliz que antes.

  • Sexo ( Esta jugada la aprendí de la película “Atrapado en el tiempo”)

Vida normal: Estás en la discoteca de turno, con tu corrito de amigos y tu cubata en la mano. Rubia muy mona a tus 6, bastante cerca. Mientras tus amigos lo comentan y trazan un plan, te acercas. Tras contonearte un poquito, como quien no quiere la cosa, le sueltas la primera gilipollez que te viene a la cabeza con tal de empezar la conversación. -”Hola, ¿eres erasmus?”, “- No”. Pam. Sudor frío. Las alarmas se encienden. Los artilleros bajan a toda hostia a sus posiciones de combate por la escalerilla de mano. “aaah, perdona es que me ha parecido que si lo eras…¿ entonces de donde eres?”. ” De Valencia”. Se gira hacia sus amigas y cierra el círculo. Vuelves a tu corrito de amigos. Te reciben con sonoras carcajadas.

Vida con tarjeta de memoria: Estás en la discoteca de turno, con tu corrito de amigos y tu cubata en la mano. Rubia muy mona a tus 6, bastante cerca. Guardas la partida y te acercas:

-Hola ¿cómo te llamas?
-María
-¿que estudias?
-Enfermería
-Dime el nombre de alguna amiga tuya de clase ¡que no esté aquí presente!
-¡vale valeee!. eeem, Lucía
-María, enfermería, Lucía…ok, gracias.

Te vas. Cargas la partida desde el punto anterior. Te acercas de nuevo:

-¿María? ¿eres tú?
-eeee, si, soy María
-La de enfermería, ¿que tal?
-¿De que te conozco?
-¿No te acuerdas de mi? Nos presentó Lucía estas Fallas. Si que irías ciega hija.

Risas, sabe que le conoces a través de una buena amiga, baja la guardia, la conversación fluye intentando averiguar por qué no te recuerda. Horas más tarde, estás sentado en su cama con ella encíma a horcajadas, desvistiéndose para tí. El milagro se ha obrado. Besas a tu tarjeta de memoria.

  • Éxito

Vida normal: Tras unas semana de encierro bibliotecario, muriéndote del asco, estudiando 12 horas al día y escribiendo gilipolleces para tu blog, llega el temido día del exámen. Han preguntado justo lo que pensaste que ” eso no es importante, estasss que lo pregunta”. Zas en toda la boca.

Vida con tarjeta de memoria: Queda una semana antes del temido exámen. Te vas a la playa, por la tarde a beber unas birritas con los amigos, te tragas una temporada entera de los Soprano, sales el jueves, viernes y el sábado hasta la hora que te sale de los huevos. Guardas la partida dos días antes del exámen. Llega el día del exámen, sacas una cámara digital y le sacas una foto a las preguntas. El profesor, flipando en colores, se acerca a expulsarte del exámen. Le dices “¡No me toques, sucio hijo de puta!”, le escupes en la cara, te vas corriendo. Antes de salir de clase gritas “¡decirle adiós a lo que se mueve!” señalándote el culo. Se desata el caos más absoluto en clase. No pasa nada, cuando cargues la partida todo eso ya no habrá existido.

Cargas la partida a partir del último punto de guardado. Te estudias sólo las preguntas del exámen. Llega el día del exámen y lo clavas. Un 10, matrícula de honor. Tus padres se ponen tan contentos que te regalan un viaje a Los Angeles. Allí conoces a Natalie Portman. Os casáis y tenéis dos hijos, Luke y Leia.

  • Felicidad

Vida normal: Te vas de Erasmus. Te pegas el año de tu vida. Se acaba. Vuelves a la vida real, pensando en que bonito fue aquello y cuánto lo echas de menos.

Vida con tarjeta de memoria: Te vas de Erasmus. Guardas la partida. Te pegas el año de tu vida. Guardas la partida en varios archivos antes de cada noche de fiesta memorable, polvo legendario con aquella que jamás pensaste que podrías o aquel viaje inmejorable . Cuando se acabe el año Erasmus, podrás revivir cada uno de esos momentos. Felicidad absoluta por y para siempre. Te suicidas de lo feliz que eres. Pero como has guardado la partida antes, resucitas y sigues siendo feliz.

Pues eso gente. Estas dos entradas tan largas y elaboradas eran simplemente para decir que, si pudiera pedir un deseo, sería una tarjeta de memoria para la vida. Muchas gracias por vuestra atención.

PD: A los que dicen que los videojuegos “son para niños” , “fomentan la violencia” y magufadas parecidas. ¿ Que opináis ahora al respecto? ¿Como sus ha quedao el cuepro?

3 Responses to “¿Desea sobreescribir estos datos? ( 2ª parte)”

  1. Marta Says:

    Jajajajajaja! Tu deseo es muy grande, aunq es rollo Matrix pq con ese deseo estarías cntrolando tb la vida de los q te rodean al volver al pasado constantemente.

  2. jaime Says:

    Hey aquie un seguidor!!
    enhorabuena por el blog que está de putísima madre…
    y un millón de gracias por los consejos y la ayuda de estos días en Toulouse.
    cuídate!!

  3. Jaume Says:

    esta ha sido y sera la mejor entrada que has hecho y haras en tu puta vida de mierda sin tarjeta de memoria

    que grande

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