¿No sientes la belleza de la destrucción de las palabras? (III) 4

(Ha pasado tiempo desde las últimas entradas referentes al relato, para leerlo desde el principio haced click aquí)

Enfrente de su portal, un Aston Martin aparcado. Aarón le abrió la puerta del copiloto.

-Vaya, no había conocido nunca a un científico que pudiera permitirse estos lujos.

-Además de dirigir la investigación, soy accionista mayoritario de Semmelweiss, uno de los pocos laboratorios farmacéuticos presentes en el país. Pero no estoy hecho para quedarme en un despacho viéndolas venir, me gusta supervisar personalmente nuestros proyectos.

Un ejecutivo que no vivía ajeno a su trabajo desde la comodidad de la dirección. Eso le gustó a Adrián. Se sumaron al tráfico matinal, Aarón hablaba mientras conducía.

-Bueno, supongo que querrás saber por qué nos interesas tanto.

-Creo que ya lo se.

-Muchos, todos esos casos que todavía no hemos descubierto, creen que eso de “leer mentes” es un poder divino o un regalo de Dios, supongo que tú también lo pensarías alguna vez. Llevamos investigándolo desde 1998, y sólo hemos documentado 39 casos en todo el mundo, 5 de ellos en España, siendo tú el último. Sería un poco injusto llamarlo “mutación genética”, pero técnicamente es así.

Para Adrián era realmente alentador saber que no estaba solo y estar escuchando explicaciones razonables sobre su don. ¡Cinco en España! él mismo, aquel hombre seguramente y otros tres ¿Andrea y su organización?

-¿Como pueden saber que alguien tiene este poder? ¿como me encontrasteis?

-Esta…yo prefiero llamarlo evolución, además de establecer conexiones sinápticas con otros seres humanos, sintetiza una proteína plasmática a la que hemos llamado clorimidina. Está presente en todos los humanos, pero en muy alta concentración en los que compartimos este poder como dices tú, pero sigue siendo indetectable hasta pasada la veintena de edad, cuando alcanza su pico de concentración. Por eso no te hemos encontrado hasta ahora.

“Compartimos” se repitió Adrián. Eso explicaba por qué tampoco le había leido sus recuerdos. Y confirmaba que Aarón era uno de los 5 españoles.

-Aun asi ¿como pudieron detectar esa clorimidina en mi sangre?

-Tenemos permisos para tomar muestras de donaciones y analíticas sanguíneas. Hacemos estudios estadísticos poblacionales de nivel medio de colesterol o de hematocrito y, paralelamente, detección de clorimidina. Este último estudio es secreto y estamos intentando obtener toda la información posible antes de hacerlo público.

-¿Es cierto eso de que no podemos leernos mutuamente aquellos que compartimos nuestra habilidad?

Aarón le miró sorprendido -Así es, al producir los dos sujetos la conexión sináptica, los dos se convierten en emisor, es como intentar llamarte por teléfono a tí mismo. Pero ¿dónde has oido eso?

-Una chica que dijo tener nuestro poder. Se llama Andrea, y decía conocerte.

Le había pedido que no dijera nada, pero debía asegurarse y conocer bien los dos caminos que se le habían presentado. Y a falta de poder leer pasados en los que poder confiar, no tenía otra opción que informarse por el método habitual: preguntando.

-¿Andrea? Ese nombre no me dice nada…¿que aspecto tenía?

-Metro setenta, rubia, delgada, piel clara, ojos verdes…

-Ah, ya se de quien hablas. Pensábamos que no la volveríamos a ver. Parece que a tí también te ha engañado. Coge el archivador que hay a tus pies, a la derecha. Busca por la H, Herrero, Ángela Herrero.

Encontró lo que parecía ser un contrato. Salía la foto de Andrea, y su verdadero nombre: Ángela Herrero López, 25 años, licenciada en biología, 3 años en nómina en el Instituto Semmelweiss como auxiliar de investigación y voluntaria como sujeto de ensayo.

-Estuvo trabajando para nosotros hasta que descubrimos que estaba sacando información de nuestros progresos a escondidas. Pretendía publicar todo antes de tiempo por su cuenta.

-”¿Voluntaria como sujeto de ensayo?”

-Lo único en lo que no te mintió: es cierto que ella es una de las “elegidas” por la clorimidina, por eso se ofreció para hacer ensayos. Por eso la contratamos.

Se detuvieron en un edificio blanco de reciente construcción, con parcela propia y justo a las afueras de la ciudad. Ya lo había visto alguna vez a lo lejos, pero nunca se había preguntado que era. El vestíbulo era enorme en comparación con una clínica o un laboratorio cualquiera, mobiliario y aspecto nuevo, moderno, suelo y paredes de mármol. Aquello olía a inversión con fondos privados.

-Aquí se hacen muchos estudios y ensayos clínicos, el nuestro se lleva a cabo en la 3ª planta.

-Parece que hacéis cosas importantes aquí.-Adrián se habia fijado en las cámaras de seguridad del techo

-Aquí almacenamos muchos datos personales además de sustancias peligrosas. En el sótano tienen algunas cepas de virus de la gripe por ejemplo. Es importante controlar lo que sale de este edificio.

En el ascensor, Aarón introdujo su tarjeta de identificación en una ranura. El botón de la tercera planta se iluminó. Una vez allí dieron un recorrido por todo el laboratorio. Adrián contó unos 6 investigadores, tenían equipamiento avanzado y casi nuevo, hasta un aparato de resonancia magnética, que Adrián sabía de buena mano lo carísimos que eran.

Aarón le presentó a la segunda en jerarquía de la investigación, Rosa Juárez. Le explicó entusiasmada la importancia de la investigación, algunos de los experimentos que estaban haciendo:

-Estamos ensayando la clorimidina en pacientes con enfermedades neurodegenerativas y de momento los resultados están siendo favorables, sobretodo en enfermos de Alzheimer. Si consiguiéramos aliviar los síntomas de aunque fuera una sola de las dolencias que estamos tratando, sería uno de los mayores hitos de la historia de la medicina moderna. Gracias a gente como tú y a este proyecto.

Aunque no era un testimonio muy fiable al estar hablando delante de su jefe, la mujer parecía realmente contenta con las condiciones de trabajo. Rosa le enseñó los papeles del consentimiento informado, uno de los requisitos legales para someterse a los ensayos clínicos. Ahí es donde pintaba algo Adrián, ahora sabía para qué le querían exactamente:

-Además de pagarte por ofrecerte como sujeto de ensayo, te garantizaríamos una de las becas Semmelweiss que damos todos los años, con 2.200 euros mensuales con los que costearte tus estudios. Y por supuesto, en cuanto termines tu licenciatura podrás incorporarte a nuestro equipo de investigación, pudiendo colaborar además en cualquiera de los otros proyectos.

-Llevate los papeles, léelos con calma y danos una respuesta el próximo viernes ¿de acuerdo?-apuntilló Rosa.

Todo el mundo tenía un precio, y acababan de dar con el de Adrián. El consentimiento informado le garantizaba que aquellos experimentos no podían poner en riesgo su vida, y las condiciones eran sencillamente inmejorables. ¿Y que le había ofrecido “Andrea”? Mentiras y ninguna promesa. Volvieron a bajar al vestíbulo, Aarón se ofreció a acercarle en coche a donde quisiera. Tardó unos segundos en responder:

-No me vendría mal que me dejaras en la estación de enlace del tranvía, muchas gracias.

Aarón se despidió dándole su tarjeta de visita con el número de su móvil. Se acercaba la hora de comer, asi que decidió hacerle una visita a sus padres para comentarles la oportunidad que le estaban ofreciendo, quizás ellos podrían añadir algún consejo que le ayudara a tomar una decisión. Mientras escribía un SMS avisando a sus padres, se alejó del cuadrado dentro del círculo que acababa de dibujar en el muro.

Llamó al timbre del que fue su hogar durante gran parte de su vida. Ya casi no sentía que perteneciera a allí. Le abrió Diana, se abrazaron. Notó que le temblaba ligeramente la voz. ¿Tanto tiempo llevaban sin verse que se ponía nerviosa? se preguntó Adrián.

Entró en la cocina, Pedro estaba de pie esperándole. Chocaron las manos con fuerza, como solían saludarse siempre, pero Adrián notó algo distinto que le hizo alargar el apretón unos segundos: un tacto extraño, rugoso y polvoriento. El mismo tacto que sintió cuando le dió la mano a Aarón Ibarra hace escasas horas.

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!Jodeeeeeeer¡ !Siguen saliendome las putas frases de diálogo separadas¡ He tenido que acelerar un poco los acontecimientos finales para que no me quedara muy larga la entrada, y así meter con calzador el “cliffhanger” de turno.

Como habéis visto esta parte esta llena de magufadas pseudocientíficas para darle un aire de realismo a todo el asunto, espero que me lo perdonéis, pero como dijo Alan Moore, “los escritores mienten para decir la verdad”. Al menos no estoy usando la ciencia para estafar a la gente (ejem POWER BALANCE ejem)

Un ejecutivo que no vivía ajeno a su trabajo desde la comodidad de la dirección. Eso le gustó a Adrián. Se sumaron al tráfico matinal, Aarón hablaba mientras conducía.

-Bueno, supongo que querrás saber por qué nos interesas tanto.

-Creo que ya lo se.

-Muchos, todos esos casos que todavía no hemos descubierto, creen que eso de “leer mentes” es un poder divino o un regalo de Dios, supongo que tú también lo pensarías alguna vez. Llevamos investigándolo desde 1998, y sólo hemos documentado 39 casos en todo el mundo, 5 de ellos en España, siendo tú el último . Sería un poco injusto llamarlo “malformación genética”, pero técnicamente es así.

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4 thoughts on “¿No sientes la belleza de la destrucción de las palabras? (III)

  1. Reply Yo Dic 12,2010 23:04

    estoy super enganchada al relato y a tu blog en general 🙂 me encanta como escribees

  2. Reply Marta Dic 13,2010 15:25

    Yo quiero saber que mierdas pasa con el de las manos genosas. Y por cierto, un consentimiento informado no te garantiza que tu vida no corra peligro en absoluto, sólo te dice lo que te van a hacer, cúales son sus posibles consecuencias y que lo que te van a hacer es legal, pero cuando firmas un consentimiento informado en una operación precisamente te informan de que la puedes palmar!

    • Reply admin Dic 13,2010 15:31

      A ese tipo de magufadas cientificas me referia, muchas cosas me las he tramado para darle continuidad a la historia, precisamente la exposicion de legislacion que te dije iba sobre ensayos clinicos, por eso lo he colado por ahi en la historia.

  3. Reply ToM Dic 16,2010 15:27

    He tenido que esperar hasta hoy para poder leerlo, por fin he podido sacar algo de tiempo y veo que ha merecido la pena. 🙂

    Lo que no me cuadra: hay que tener mucha sangre fría para no tragarse cualquier historia contada por una rubia de metro setenta con los ojos verdes. Personalmente a mi me prodría decir que es el mismisimo Papa que me lo creería xD

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