¿No sientes la belleza de la destrucción de las palabras? (IV) 2

(Hace la rehostia que no actualizo el relato, lo siento mucho. Ya os dije que esto sería más difícil que un parto. Para los que llegan aquí por primera vez, o para los que quieren refrescar la historia, aquí podéis leer los capítulos anteriores )

Pedro notó cómo le había cambiado la expresión a Adrián, se apresuró a retirar la mano y sentarse a la mesa como si todo fuera normal. Era evidente que Aarón había estado allí, incluso si no lo hubiera averiguado al darle la mano a su padrastro, nunca antes habían recibido a Adrián en una atmósfera tan tensa como aquella, se notaba que “algo pasaba”. Pero lo que más le horrorizaba era la certeza de que sus padres ya sabían lo que jamás se había atrevido a contarles. Siempre se había preguntado cómo reaccionarían cuando descubrieran (si es que llegaban a hacerlo) su secreto. Y ahi tenía a los dos, intentando ignorar el hecho de que su hijo adoptivo conocía sus vidas tan bien como la suya propia.

Ahora sus padres le miraban con miedo, como si no lo reconocieran, como si se les acabara de sentar un completo desconocido en la mesa a comer con ellos. Todos aquellos años de confianza y de paternidad habían desaparecido de un plumazo. Todo esto es lo que pasaba por la mente de Adrián mientras le bombardeaban con las preguntas de cortesía del hijo que ya no vive con sus padres, hasta que la rabia y la intriga le impidieron seguir manteniendo aquella farsa:

-¿Cuanto hace que estuvo aquí?

-¿Cuanto hace que estuvo aquí quién, Adri?

-Aarón Ibarra, ha estado aquí.

Pedro tosió, se estaba atragantando con la comida. Diana le miraba con cara de pánico, esperando a que él inventara algo para los dos.

-…No sé de quién hablas hijo

-No me mientas, se que ha estado, tenía eso que llevas en las manos, no hace ni 3 horas que he estado con él y tenía exactamente esa misma mierda en las manos ¿Que es, por que lo lleváis?

La culpa corroía a sus padrastros por dentro, eran incapaces de sostenerle la mirada.

-Es una crema, nos dijo que evitaría que nos…leyeras

-Adri, cariño, ¿por que nunca nos dijiste nada?-Intervino su madre

-¿Que se supone que tenía que deciros, cómo iba a deciroslo? No es algo para soltar, estar jodido un par de días por el disgusto y a otra cosa ¿Que más os ha dicho de mi?

Nada. Solo eso- Le contestó Pedro mirándole fijamente a los ojos y con un parpadeo excesivo al terminar la frase. Los típicos gestos de Pedro cuando mentía premeditadamente, cómo cuando le hablaba de “las inyecciones de insulina” o , el día que vió que su tortuga no estaba en su terrario; ya que “la habían llevado a una reserva para tortugas que se hacen grandes“, todo por no decirle que se había escapado y saltado por el balcón. Adrián llegó a pensar de pequeño que sus padres eran unos mentirosos compulsivos, pero con el tiempo se dió cuenta de que todo el mundo mentía (o evitaba decir la verdad, que viene a ser lo mismo) con la misma facilidad con la que habla.

-Vino sólo para ver en que ambiente te habías criado… teníamos derecho a saberlo Adrián, podías haberlo dicho.

-¿Es que no confiabas en nosotros?-Diana seguía preguntándose porque su hijo nunca había compartido con ellos una confesión tan pesada.

-…Os preguntaría lo mismo, pero ahora sé la respuesta.- Sin darse tiempo para reflexionar, cogió sus cosas y dejó allí a sus padres adoptivos, en la mesa, descompuestos.

ooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Subiendo las escaleras del metro hacia su calle vió que Ángela le esperaba arriba. Vaya día le estaban dando entre todos. Y qué rápido le habían encontrado, eran sospechosamente eficientes los tipos que colaboraban con aquella chica.

-Te dije un círculo dentro de un cuadrado, no al revés

-¿Y que coño importa eso?

Ángela se rió. No se reiría tanto si supiera que Adrián ya había descubierto su engaño. Esta vez no había tenido que recurrir a sus poderes para quitarle la máscara a alguien. La verdad es que había sido un momento gracioso, pero Adrián estaba demasiado dolido como para encontrarle la comicidad a cualquier situación. Destapar tres traiciones en un día era demasiado para cualquiera.

-Jajaja la verdad es que sí, como que da igual. ¿Podemos hablar en un sitio más discreto?

-…¿sabes dónde vivo?

-Estoy viendo tu portal desde aquí ¿piso tercero puerta doce?

Quisiera o no, ya sabían dónde vivía, asi que ya no importaba que fueran a hablar a su casa. Al menos podría despacharse a gusto con ella, sin temor a montar el numerazo que probablemente caería.

Subieron en silencio por el ascensor, Adrián fraguaba lentamente todo lo que iba a decirle a Ángela, imaginándose las consecuencias. Ángela le miraba, preguntándose quien era el tipo con el que estaba subiendo por el ascensor “¿se fiará de mí? ¿que clase de persona es?” A ella también le frustraba enormemente no tener ningún poder sobre él. Resultaba paradójico lo excepcionales que eran los dos con respecto al resto de los seres humanos, pero cuando estaban uno frente al otro, eran dos personas normales: había mucho que rascar para llegar a conocer a la persona que se escondía ahi dentro. Adrián le ofreció asiento en el sofá, él estaba demasiado tenso para sentarse.

-Bueno, antes de nada ¿ dónde te ha llevado? ¿es el mismo sitio en el que están investigando?

-Un sitio que conoces muy bien Ángela, trabajaste en él una buena temporada.

Tardó unos segundos en reaccionar-¿Cómo has dicho?

-¿Trabajas para el gobierno o algo así? ¿Como explicas esto?-Adrián le enseño el expediente de Ángela– ¿A que vienen tantos secretitos? ¿Que te impide ir con la verdad por delante, como Aarón?- Aunque desde ese mismo mediodía sabía que Aarón también le había ocultado cosas, pero Ángela no conocía ese detalle.

-Hostia puta ¡no me puedo creer que les hayas hablado de mi! ¿que coño te dije que NO HICIERAS?-Ángela estaba de pie, sujetándose la cabeza.-No sabes ni la décima parte de esa gente y te atreves a juzgarnos.

-¡Otra vez con el nosotros! ¿Por que no me dices quien cojones sois “vosotros”?

-¿No te ha hablado de los otros como tú , verdad? ¿A que no te ha mencionado a Antoine Bedard?¿ Pregúntaselo la próxima vez que lo veas. Espero que disfrutes trabajando para ellos-Se dirigió hacia la puerta

-Tu no te vas a ninguna parte, tienes muchas cosas a las que responder.-La cogió del antebrazo antes de que se marchara. Con un movimiento tan rápido que era imposible de hacer a los ojos de Adrián, aquella chica consiguió quedarse a espaldas de Adrián, retorciéndole el brazo en un dolor tan intenso que pensaba que se le saldría del hombro si se movía lo más mínimo.

-¡¡¡No tienes ni idea de lo que has hecho, vas a arrepentirte durante el resto de la vida que ellos decidan que te queda!!!

Cuando Adrián pudo pensar en otra cosa que no fuera su hombro dolorido, vió que Ángela ya había abandonado el piso. Se quedó un rato de rodillas en el suelo llorando, primero por el dolor y luego al darse cuenta de que acababa de perder por culpa de su propia desconfianza a la única persona que podía ayudarle.

oooooooooooooooooooooooooooooooooo

Eran las 4:17 de la madrugada y Adrián estaba en la sala de estar con la vista al suelo, la tele encendida y ningún canal puesto. Había tenido demasiados conflictos ese día y le era totalmente imposible conciliar el sueño. Conflictos a los que habia que sumar la llamada de Aarón por la tarde, poco después de que Ángela se marchara, para preguntar “que tal todo” y si “había tomado ya alguna decisión”. El teléfono destrozado que estaba en la papelera( Adrián siempre había tenido problemas para canalizar su rabia), el que había lanzado contra la pared al terminar de hablar, era el mejor testimonio de lo que había supuesto esa conversación, pese al tono conciliador de Aarón, intentando justificar el chivatazo a sus padres. No parecía estar demasiado afectado por haber perdido el apoyo de Adrián cuando colgó.

Giró la vista hacia la puerta de la casa, que se veía desde el sofá. Le había parecido oír algo en el rellano. Se quedó un rato mirando fijamente la cerradura hasta que vió cómo empezaba a girar lentamente la ranura de la llave. Se le disparó tanto el pulso que le dolieron las sienes de lo rápido que le subió la sangre al cerebro. De forma instintiva se escondió en el cuarto de invitados, en el lado contrario de donde se encontraba su dormitorio. La puerta se abrió haciendo apenas ruido.

Tres hombres entraron, dos de ellos se dirigieron al dormitorio de Adrián con paso seguro pese a la oscuridad, como si conocieran el camino…como si ya hubieran estado ahí. El tercer hombre no se veía desde la posición de Adrián, pero se asomó lo justo para confirmar sus sospechas: se había quedado vigilando la puerta. En cuanto el guardia apartó la mirada del pasillo en el que estaba, pasó de una zancada del cuarto al salón donde estaba antes, dirección a la terraza, su única escapatoria. No tardarían demasiado en encontrarle en cuanto vieran que no estaba en su dormitorio.

Dió una y mil gracias por haberse olvidado de recoger la ropa que tenía tendida en el balcón. No habría llegado muy lejos descalzo y en pijama. Se vistió todo lo rápido que pudo, sin apenas sentir sus movimientos y con un ojo mirando hacia el interior del piso. Cerró suavemente la ventana y se asomó al balcón. Si bajaba al segundo piso y entraba, los gritos de los vecinos alertarían a los hombres que acaban de entrar en su casa. Lo único que podía hacer era bajar por el canalón de desagüe del techo hasta la calle, y esperar que aguantara su peso. El plan tenía sus riesgos, pero la situación no le daba para pensar con algo más de tranquilidad.

Bajó a toda la velocidad que le permitían los pocos salientes en los que apoyarse. Y ni una sola persona en la calle. Cuando estaba casi alcanzando el primer piso, resbaló con su pie derecho. Ralentizó la caída con sus manos hasta que dos clavos que sobresalian de la pared sujetando el canalón le desgarraron los dedos y le hicieron soltarse. La caída no fue de mucha altura, pero al caer de espaldas se torció el tobillo, ahogando un grito de dolor. Aún no se había levantado cuando se dió cuenta de que había obviado algo tremendamente evidente: la posibilidad de que hubiera algún secuestrador más esperando abajo. Pudo ver a ese cuarto hombre que no habia previsto echándosele encima y cubriéndole la cabeza con una tela negra. Lo último que llego a sentir antes de perder el conocimiento fue el ruido de unas puertas de furgoneta cerrándose a sus pies y una inyección en el muslo.

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Son las 2:42 y he escrito más cosas en 3 horas que en estas últimas 3 semanas. Puta inspiración que viene cuando le da la puta gana a ella, FUUUUUUUUU. De verdad, cómo admiro a los guionistas, que cumplen plazos y esas cosas.

Acabo de terminarme un libro de relatos cortos de Orscon Scott Card y al final del mismo viene una sección en la que explica el origen de las ideas para sus relatos, así como otros truquitos para escribir pequeñas historias. Tengo que conseguir el número de ese tio. Le mandaré un privado por el Facebook.

También menciona Orson una buena “excusa” para justificar por qué los relatos cortos o las historias en general no pueden gustar a todo el mundo. Os lo voy a intentar explicar con mis palabras para no copiar la parrafada entera: cuando uno escribe algo, la idea que aparece en su cabeza y la que acaba finalmente escrita sufre muchos cambios: reescribes una frase, cambias alguna palabra, borras algo ya escrito…en todo ese proceso igual das con la frase perfecta que gustará a casi todos, pero en ese momento el escritor está ahí solo con su criterio y su conciencia, asi que si ellos deciden que esa “frase perfecta” no lo es tanto, se perderá. Por desgracia esto no es como un sudoku, que sólo hay una respuesta correcta y perfecta.

“El texto no constituye la historia: el texto es sólo un intento de grabar la historia en la memoria del público”

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2 thoughts on “¿No sientes la belleza de la destrucción de las palabras? (IV)

  1. Reply Jaume Feb 15,2011 14:43

    la inspiracion viene a esas horas, yo me levantaba de la cama y a oscuras para pillar la guitarra y grabar lo que se me estaba pasando por la cabeza en ese momento…un 80% de lo que componia era a esas horas xD

  2. Reply Marta Feb 17,2011 1:21

    I like it 🙂

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