El dia de las últimas cosas 3

La última cosa que uno desea hacer después de una noche de Fallas, tras haber andado más que en el camino de Santiago por toda Valencia y llegar a casa a las 5:15 de la madrugada es saber que tiene que levantarse a las 8:30 para ir a un curso obligatorio de libre elección, sabiendo que ya no puedes faltar más dias porque ya gastaste tus horas de escaqueo.

Cuando me levanté el domingo a las 8:30 no era yo. Era un cuerpo humano con el único pensamiento en la cabeza del sentido de la responsabilidad. A sabiendas de que mi cerebro por la mañana estaría en el umbral de mantener las constantes vitales y poco más, me habia preparado la mochila el dia anterior con todo lo necesario: bañador, camiseta, toallas y mudas varias. Me esperaba mi último día de ese deporte llamado Kayak-polo. Cogí las cosas y me fui hacia el coche.

Seguramente provocado por la falta de sueño, pensé que la vida sería mejor si tuvieramos banda sonora y fans que nos animaran. Saldríamos más motivados por la mañana si en el rellano apareciera un pasillito de personas aplaudiéndote y gritando tu nombre: ”vengaaa, ese valiente que no tiene miedo a madrugaaar”, ”¡asi se hace Chin, con un par!”. Y si suena de fondo una canción épica de esas que te ponen los pelos como escarpias, como Take a bow de Muse o la banda sonora de 3:10 to Yuma (abrid los enlaces en otra pestaña mientras leeis esto y os encantará esta entrada xD) afrontariamos los día con muchas más ganas.

De camino al polideportivo deseé la muerte de todos y cada uno de los seres vivos con los que me cruzé. Menos mal que estaba cerca el polideportivo y no me dió tiempo a dormirme al volante. Al llegar ya estaban todos, y la jornada no podía empezar peor: el ”profesor” nos enseñó el maravilloso arte de reparar canoas de plástico, asi que estuvimos como hora y media viendo como el monitor y 4 pringaos fundían plástico sobre las rajas del caiac.

Cuando estaba a punto de sobarme sobre las baldosas de la piscina llegó el ansiado momento, ¡tras 5 días iba a jugar por fin un partido de kayak-polo!. (los días anteriores habían sido para enseñar a los novatos a manejar la piragüa, y el primer dia de práctica llovió y no se metió casi nadie). Con la piscina a la temperatura a la que se bañan los pingüinos del Oceanografic no tardé en despejarme.

Lo más curioso del kayak-polo es que es el único deporte en el que jode que no veas recibir un pase, porque normalmente cuando te pasan el balón te cae cerca de la piragua, salpicándote cientos de gotitas de agua helada en plena cara y las partes que no cubre el neopreno, que están secas.

Los partidos eran un derroche de táctica y estrategia: era llegar a la portería contraria y marcar, pero en seguida sacaban rápido y al contragolpe te marcaban, como solo eramos 3 por equipo ( la gran mayoría de gente no se metió a jugar, no se para que cojones se apuntaron) nunca quedaba alguien atrás defendiendo, además de que nadie nos había enseñado a defender como auténticos kayakpoleros. El monitor nos daba la bola y ale, jugar a lo que os dé la gana, como en el colegio.

Aun así fue divertido, y además participé en la anécdota del día que hizo que valiera la pena el doloroso madrugón. Estaba yo fuera de la piscina, y acababan de sacar un balón recién hinchado que estaba pidiendo a gritos que lo chutara. Me puse al lado de una de las porterías y tiré hacia la contraria, la bola describió una parábola perfecta que golpeó de pleno en la oreja de una pobre chica valiente que se había propuesto jugar con nosotros, y por si no le había dolido bastante el balonazo, le dí tan fuerte que hice que se cayera de la piragüa, y creerme cuando os digo que el agua dolía de lo fria que estaba. El descojone fue inevitable.

Y así termina mi experiencia con el kayak-polo, al menos de momento. Espero con ansia perruna el próximo curso de libre elección, una de esas pequeñas cosas que te hace amar la vida universitaria.

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3 thoughts on “El dia de las últimas cosas

  1. Reply Marta mar 16, 2009 23:04

    jajajaja! me habría encantado ver a la pobre chica!

  2. Pingback: Alita de pollo » Blog Archive » Futvóley y las inteligencias múltiples

  3. Pingback: Cursos de libre elección o por qué el plan Bolonia es una mierda | Alita de pollo

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