Vivimos en el mejor y más frágil de los mundos posibles 2

Como cualquier año con respecto al anterior desde que apareció el ser humano, el progreso en todos los estándares de calidad de vida de la civilización humana (podemos afirmar que hay una única civilización, en cuanto que toda nación del mundo utiliza los mismos ‘manuales’ para desarrollarse, ya no tenemos por ejemplo una civilización egipcia con tecnología y medios que otros pueblos desconocen) sigue creciendo. El desarrollo tecnológico actual no tiene punto de comparación con ningún periodo anterior, más hiperconectados que nunca los 2.700 millones de usuarios de Internet, vemos como la esperanza de vida en el mundo ha aumentado en 6 años, la riqueza mundial ha crecido (no entraremos en detalles de a favor de quién y a costa de quién se ha conseguido esto), entramos a un supermercado y tenemos alimentos abundantes y en perfectas condiciones, nos curamos de enfermedades que antes causaban auténticas masacres, acceso a educación y conocimientos de todo el mundo…

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Como se explica brillantemente en el espectacular post ”El pasado era una mierda” de La Pizarra de Yuri, no hay nada que envidiar a cualquier tiempo pasado en cuanto a garantizar la salud, la protección y la seguridad de nosotros y de nuestra familia. (no entraremos en detalles, otra vez, de en qué países se garantiza igualmente estos valores fundamentales). Dicho esto, podemos llegar pues a la primera sentencia del post de hoy:

La civilización, en cuanto a desarrollo tecnológico y en calidad de vida, se encuentra, en términos generales, en su mejor momento

Pasemos ahora al segundo principio que nace de este hecho.

El progreso necesita complejidad

Es una correlación prácticamente lineal. Cuanto más sofisticado se hace un sistema, requiere más agentes que intervengan en ella.

A principios de siglo, para que un lomo de cerdo llegara a tu plato, lo más fácil era acudir el carnicero , que criaba, procesaba, distribuía y vendía la carne el mismo, y se la compraras. En algunos casos incluso el carnicero era solamente el distribuidor que compraba directamente a la granja. Y en aquellas ciudades más complejas de abastecer, como mucho habría un fabricante (granja), un distribuidor (servicio de reparto) y un vendedor (punto de venta).

Hoy en día, en pleno 2015, para que un lomo de cerdo llegue a tu plato, lo más fácil es bajar al supermercado y comprar 200g de lomo de cerdo en embalaje de plástico transparente proveida por la empresa murciana de envases  para alimentos ‘Plastic Plus’, fabricado en tereftalato de polietileno, plástico diseñado por la industria química alemana Basferntrüjen y que ha superado todos los test de seguridad y calidad de la normativa europea sobre materiales en contacto con los alimentos recogidas en el Reglamento 1935/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de octubre de 2004, sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos y por el que se derogan las Directivas 80/590/CEE y 89/109/CEE…

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Cada vez más variables, más procesos

¿Véis por dónde voy? Y eso que sólo hemos hablado del envase en el que viene el lomo. Ni que decir de los gigantescos y burocráticos controles sanitarios que han pasado los cerdos, la extensísima red de distribuidores europeos de productos cárnicos en camiones refrigerados que transportan alimentos desde Extremadura hasta Nantes sin pérdida de calidad del producto, las centenares de cadenas de supermercados que compran el producto y lo colocan en sus puestos de venta…

Gracias a esta enorme complejidad y superespecialización de todo proceso productivo, que lo convierte en eficiente, seguro y con capacidad de distribución a prácticamente cualquier lugar del mundo; se han creado miles de industrias y servicios paralelos que proporcionan a su vez millones de puestos de trabajo, y con ello, mayor necesidad de recursos materiales y energéticos para llevar a cabo estas actividades Esto a su vez hace que cada agente involucrado en un sistema de producción, al estar sólamente centrado en una parte del mismo, puede dedicarse única y exclusivamente a optimizar su parte del proceso, con el consiguiente crecimiento en eficiencia y disponibilidad de tecnologías, también más costosas en términos de materiales y energía . Una auténtica vorágine de crecimiento y desarrollo que deja a nuestro alcance todo tipo de comodidades (alimentos, agua potable, calefacción, transporte propio, ordenadores, tratamientos médicos….) que nuestros antepasados no podrían ni soñar.

Quedando demostrado el segundo principio del post, vamos pues a por el tercero

”En un sistema aislado, la entropía sólo puede aumentar”

Aunque cueste creerlo, a todos los efectos, nuestro planeta es un sistema cerrado. Un sistema abierto sería uno que puede intercambiar materia y energía con el exterior, mientras que un sistema cerrado es un sistema que no puede intercambiar materia con el exterior, pero sí intercambiar energía, o cuando no puede ni intercambiar ni materia ni energía.

Carbono, oxígeno, azufre, hierro, nitrógeno, cobre, coltán…todos los elementos de los que disponemos en la Tierra se reciclan constantemente una y otra vez, y en el caso de algunos elementos escasos, su tasa de reciclaje es mucho menor de la de su consumo. Y a no ser que vengan asteroides del espacio que nos provean de nuevo con todos estos elementos (casi mejor que no ocurra), los elementos de los que disponemos son los que hay, ni más ni menos. No se puede crear materia de la nada. En cuanto la energía, si hablamos de la solar, si que existe intercambio constante. El problema es que esta energia

  1. No cubre todas nuestras necesidades actuales
  2. Las que si que las cubren (petróleo, gas natural) se encuentran en estado concentrado y cuando se utiliza, se pierde para no volver.

Se conoce desde que se describieron por primera vez las leyes de la termodinámica, que en los sistemas cerrados, la entropía, es decir, el desorden y la inestabilidad, aumenta de forma inevitable. Y precisamente este desarrollo tan exponencial y fantástico del que estamos disfrutando tenía un precio, la citada entropía, la otra cara de la complejidad.

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No sólo la posibilidad de error es más probable, si no que los errores tienen consecuencias más catastróficas, por ejemlo, el accidente nuclear de Fukushima

Las manifestaciones de este aumento de la entropía que han nacido de este hiperdesarrollo vienen de muchos frentes.

  • Inestabilidad económica: no hay que olvidar que todo este crecimiento que hemos vivido viene alimentado en por deuda, o lo que es lo mismo, traer recursos del futuro. El nivel de endeudamiento de las primeras potencias del mundo, deuda con la que sostienen tanto su funcionamiento y servicios más básicos como los servicios sociales. A todo esto hay que añadirle la fragilización inherente a la globalización, que hace que los riesgos y errores sean más contagiosos. Por ejemplo y sin ir más lejos en episodios históricos, la quiebra de Lemhan Brothers, un banco estadounidense, contagió a toda la economía mundial y desató una enorme recesión.
  • Inestabilidad social: México, Nigeria, Ucrania, Siria, Primaveras árabes, la eterna Israel-Palestina, Irak y el estado Islámico, protestas en todo el sur de Europa, Brasil durante el Mundial conflictos raciales en EE.UU, recientes protestas en Turquía, los saqueos de Londres….pese a haber abandonado los periodos de guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX, el malestar social y los conflictos se han extendido y multiplicado, y pocos son los países que no han tenido en esta última década serias protestas entre su población, un claro indicador de que se han creado grandes desigualdades y se ha pauperizado la clase media que floreció a partir de los años 60. El aumento de la riqueza mundial no se ha traducido en aquel ‘contrato social’ al que se aspiraba en las democracias modernas, más bien todo lo contrario, donde las autoridades políticas tienen el mayor descrédito de su historia.
  • Inestabilidad energética: por mucho que los medios de comunicación de masas intenten darle una explicación más o menos coherente, con , la bajada del precio del petróleo que estamos viviendo no es más que el primer síntoma de una realidad más compleja que ya explique en este post y que otros más expertos que yo lo explican todavía mejor. Por resumirlo en una sola frase, cada vez necesitamos más energía para obtener la misma cantidad que antes. Poco a poco, el rendimiento de la extracción de energía irá en descenso y el nivel de energía disponible decrecerá con el tiempo.
  • Inestabilidad medioambiental: los seres humanos necesitamos de forma totalmente inevitable proveernos del entorno, tanto de sus seres vivos como de las materias primas que encontramos en los ecosistemas , para el hiperdesarrollo del que gozamos. Como ya mencioné en entradas anteriores, hay desórdenes ecológicos con menos publicidad, como la pérdida de biodiversidad, que traeran gravísimos desequilibrios, si no están sucediendo ya.

Muchos de estos impactos ya están documentados y representan una amenaza, y otros representan realidades que afectan a poblaciones humanas enteras. Sin ir más lejos, actualmente en Sao Paulo están a un mes de quedarse sin suministro de agua en una ciudad de 20 millones de habitantes: la mala gestión, la falta de mantenimiento del sistema de agua, la deforestación, el crecimiento de la ciudad…una espiral de inestabilidades que se retroalimentan y crean situaciones como esta.

La gran pregunta que nos queda es ¿cual de estas inestabilidades acabará definitivamente con el frágil equilibrio en el que nos encontramos, en este supuesto mejor mundo de los posibles? ¿a que nuevo orden nos llevará este aumento de la entropía?

 

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2 thoughts on “Vivimos en el mejor y más frágil de los mundos posibles

  1. Reply Jaume Ene 30,2015 21:25

    MUSEEEEEE

  2. Reply yo Feb 17,2015 3:56

    Todas y cada una de las inestabilidades que mencionas estan intimamente relacionadas, sería muy difcl separar una de otra. Como dices, si estamos en un sistema cerrado, con recursos limitados, el crecimiento actual no podra mantenerse por mucho tiempo, a menos que empecemos a cambiar de planeta. Como todo sistema tiende autoregularse, las únicas posibilidades futuras que veo es o salimos del planeta, o la autoaniquilación, cuando la escases de los recursos energeticos, ambientales, alimenticios, sea tan grande como para mantener el ritmo de consumo actual y empecemos realmente a pelear por ellos.

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