La burbuja emprendedora 4

Aunque están muy presentes en la conciencia colectiva, y los ejemplos se suman a lo largo de las décadas, lo cierto es que las burbujas de mercado se repiten constantemente como si la lección no se hubiera aprendido. Burbujas de las .com, inmobiliaria en Japón o en España, las hipotecas subprime de 2008…. Por parte de inversores, analistas y empresas, supuestamente todos muy expertos en su campo, dedicados enteramente a analizar y gestionar esos activos; dan todo tipo de excusas, a cada cual más inverosímil, sobre lo ”impredecible” del estallido de la burbuja en cuestión.

Todo esto nos lleva a la conclusión lógica de que las burbujas no son fruto de la casualidad ni algo inevitable, sino un negocio cuyos máximos beneficiarios son los instigadores de la misma, y los primeros seguidores, aún siendo conscientes de su carácter ”burbujil”, prefieren seguir inflándola y que sean otros los que se lleven la peor parte del estallido, en vez de detenerse y no continuar con la escalada de sobrevaloración del activo o negocio en cuestión. Nadie quiere renunciar a los enormes beneficios que obtendrán de ella, aún sabiendo que tarde o temprano saltará todo por los aires.

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Aunque parezca que en España ya estamos sobradamente curtidos en las burbujas y en reconocerlas, la fiebre emprendedora que parece flotar en el entorno español startup de las aplicaciones móviles o páginas web) cumple varios de los criterios que definen a una burbuja de la que ciertos parásitos se aprovechan de los incautos.

La escandalosa valoración de las startups.

Se conoce como ‘unicornio’ a aquellas startups, no cotizadas, que tienen una valoración superior a los  1.000 millones de dólares. A día de hoy entre los ‘unicornios’ tenemos empresas como Uber, Airbnb y Snapcha, cuya valoración se ha disparado y está por las nubes: US$ 50.000 millones, US$ 24.000 millones y US$ 16.000 millones, respectivamente. En el caso de Uber, su valoración creció un 129% en sólo 6 meses cuando facturó apenas 213 millones de dólares en 2013. O la propia Airbnb, que vale 34 veces más que su facturación anual (1.000 millones de dólares) ¿No es acaso evidente que existe una sobrevaloración importante?

En el caso de las startups españolas, sin llegar  a las monstruosas cifras estadounidenses,existen los ejemplos de La Nevera Roja, que se vendió por 80 millones de euros cuando en el último ejercicio facturó 2 millones de euros, o Wallapop, una startup de compraventa de segunda mano que a día de hoy no genera ni un sólo euro de beneficio pero que está valorada según los mercados en 100 millones de euros.

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¿Ya nadie se acuerda del ridículo caso de Gowex, valorada en 1.662 millones de euros antes de su estrepitosa caida que se llevo a miles de pequeños inversores por delante?

Los ejemplos de éxito son la minoría, no la norma

En el instructivo y archifamoso best seller ‘El cisne negro’, una de las ideas claves que se transmite es el constante e inherente sesgo del ser humano de ‘enfocarse en unas determinadas fuentes de certidumbre, ignorando otras’. Para el caso de las startups, vemos a menudo y con una difusión viral en decenas de medios tradiconales y digitales casos de éxito en diversas pequeñas empresas como el de la tienda de gafas de sol online creada por cuatro estudiantes de Elche  o el chico que con tan solo 22 años ha montado un imperio formado por 18 empresas y factura 50 millones de euros al año.

Con este bombardeo constante de noticias de éxito de pequeñas empresas montadas por jóvenes, la narrativa puede ir calando, haciendo creer que es una tarea fácil y habitual el crear una empresa de la nada y llevarla al éxito sin apenas experiencia laboral.

¿Seguro que es así? Veamos, por otro lado, los datos reales en cuanto a consolidación de empresas desde su lanzamiento.

El 75% de las startups fracasaban – Harvard Senior Lecturer Shikhar Ghosh, 2004-2010

Fracaso del 90% de las startups, la mayoría de las startups cierran a los 20 meses aproximadamente – CB Insights 

90% de las startups fracasan  – Forbes 

Nueve de cada diez startups no llega  alos 3 años de vida – Spain Startup 

1 de cada 12 startups logra sobrevivir – Startup Genome

Con los datos en la mano de análisis de diferentes fuentes, vemos que las tasas de fracaso durante los primeros años alcanza , en el mejor de los casos, el 75%. Y pese a estos datos, sólo en 2015 ya se ha llegado a más de 2.500 startups, un 26% más que el año pasado.

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En el libro ‘El cisne negro’ dan cientos de ejemplos de todos aquellos sesgos que, especialmente en la inversión, provocan tantas sobrestimaciones o infravaloraciones

¿Quién sale ganando con todo esto?

Es la gran pregunta que cualquiera debería hacerse ante la menor sombra de la sospecha ¿Por qué están tan sobrevaloradas las startups tecnológicas? ¿Por qué se nos inunda a diario con noticias de exitosas pequeñas startups teniendo en cuenta, datos mediante, el elevadísimo número de startups fracasadas, que superan en mucho a las exitosas?

Si hacemos un poco de memoria, tenemos el sonado caso de la salida a bolsa de Facebook. Antes de salir sus acciones a la venta, la compañía estaba valorada en unos 80.000 millones de euros, valor que a los 3 días bajó a 52.000 millones de euros. Esta situación que despertó tanto malestar vino precedida de dos importantes detalles: la brutal campaña mediática de cientos de noticias inflando la valoración, y el hecho de que los primeros colocadores de acciones iban a ser gigantes bancarios como Morgan Stanley y Goldman Sachs.

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¿Conociendo los antecedentes de estos dos bancos de inversión, quién es el malpensado que podría creer que existían intereses en hacer creer que las acciones de esta o aquella compañía valían más de lo que realmente valían?

Por irnos a ejemplos más cercanos, podríamos preguntarnos quienes, en el caso de España, se benefician en particular de esta burbuja del emprendimiento digital, tanto si se dan éxitos como fracasos.

Desde los inicios de esta fiebre emprendedora, se ha creado una auténtica superestructura de mentorización, incubadoras, workshops, concursos iniciadores, eventos,  coaches, business angels…todas ellas empresas cuyos ingresos son indiferentes a la continuidad y consolidación de las startups, como ya hemos visto por las altas tasas de fracaso. sino empresas para las cuales su mayor incentivo es el de inflar las expectativas de cualquier proyecto que pase por sus manos, cuantos más mejor, proyectos partidos de cero a los que cobrar sus servicios puntuales, los cuales se pueden obtener sin importar la solidez y proyección del negocio en cuestión.

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 No pretendo con todo esto decir que invertir en startups sea tirar el dinero ni que nadie debería dar el paso, sino que hay que estar muy advertidos antes de iniciarse en un negocio cuya tasa de fracaso es altisima y está rodeada de inversores amantes del pelotazo, sin duda el perfil de inversor más abundante en este país, y es el que ha llevado a que muchos analistas han calificado el mercado startup español de sobrevalorado. Y esto si que hay que tenerlo en cuenta cuando muchas de las empresas pertenecientes al ecosistema startup viven exactamente de eso, de que la rueda de euforia irracional siga girando.

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“-El juego consiste en pasar el dinero del bolsillo de tu cliente a TU bolsillo.
-Ya, pero si puedes hacer que tu cliente también gane un poco de dinero, mejor. Así todos salimos beneficiados ¿Correcto?
-¡No! Regla nº 1 en Wall Street: nadie, ni aunque seas Warren Buffet, o Jimy Buffet, NADIE sabe nunca si un valor va a subir o bajar, ir de lado o ir en putos círculos….y mucho menos los brokers. Es todo una filfla, ¿sabes lo que es una filfla?
-No, filfa, ¿farsa, artificio?
-Filfa, Filfa…una farsa, un artificio, pura fantasía. No existe, no se posa, no sale en la tabla periódica…es jodidamente irreal.
-Vale.
-Sígueme. No creamos nada. No construimos nada. Si tienes un cliente que compró acciones a 8 y ahora se venden a 16, el cabrón se pone contento, ¡quiere venderlas!, liquidar su puta pasta y volver a casa. No permitas que lo haga ¡ESO LO HARÍA REAL!
-Ya.
-No. ¿Qué haces? Se te ocurre otra brillante idea. Una idea especial. Otra situación, otras acciones para reinvertir sus ganancias y más, si puedes. Y lo hará una y otra vez porque son unos putos adictos. Y seguimos haciéndolo una y otra vez y otra vez. Mientras tanto él cree que se está forrando…y es cierto, sobre el papel . Pero tú y yo, los brokers, nos embolsamos dinero contante y sonante con las comisiones, hijo puta.
-¡VALE!
Mantén a tus clientes en la noria.
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4 thoughts on “La burbuja emprendedora

  1. Reply Mario Oct 6,2015 18:51

    Una entrada brillante.

    Se nos vende el éxito de unos pocos mientras a nuestro lado todo se vuelve más dificultoso y hay más empobrecimiento a muchos niveles. Y en los países que no lo hay, lo que hay es un consumismo e individualismo brutal.

    Si en vez de sacar casos de emprendedores de éxito sacaran todos los que viven al borde de la ruina, a lo mejor nos dábamos cuenta de los problemas reales que afrontamos. Pero no interesa!

    En cualquier caso la rueda sigue girando. Unos nos bajamos y otros siguen dando vueltas pensando que es la única noria posible.

    Yo propongo empezar a dejar de ser cómplice de esta farsa poco a poco: relaciones más locales, economías de regalos, intercambios fuera del sistema financiero actual, etc. Poco a poco se va haciendo camino 🙂

    Un abrazo y gracias por el texto.

    • Reply Alita de pollo Oct 6,2015 23:05

      Gracias en primer lugar a tu comentario y tus agradecimientos

      Sobre los casos que se publican con más difusión que otros, sólo hay que ver quienes están detrás de los medios (http://www.alitadepollo.net/3269-te-consideras-informado/) para ver que su información es descaradamente intencionada, con fines particulares de sus propietarios y muy lejos de crear en el espectador una mente crítica de a través de sus contenidos.

      Como no existe una sola noria, la única forma de convencer, más que obligar a nadie o luchar contra molinos de viento; es predicando con el ejemplo, y demostrar (si es que hace falta hacerlo, porque creo que está sobradamente demostrado) que la realización del ser humano pasa por otros caminos que no son invertir nuestros ahorros en una startup que vende más humo que resultados o dejarnos embaucar por aquellos que quieren convertirnos en emprendedores sólo para llevarse tajada a costa del esfuerzo y los recursos del que emprende.

      Un abrazo de vuelta!

  2. Reply Marta Oct 7,2015 14:23

    Peliculón. Y muy buena entrada.

    Al final lo de las start-ups es parte de la misma gran “Noria” que decías, es como una ruedecita nueva dentro del gran engranaje. Lo cierto es que el gran engranaje cada vez es más inestable y las ruedecitas de repuesto duran menos, veremos lo que dura esta.

  3. Reply Miguel Oct 22,2015 11:18

    No puedo estar más de acuerdo.

    Como informático, siempre he pensado que la tecnología debe ser para ayudarnos, no para crear necesidades superfluas.

    Lo que es un sinsentido es valorar una empresa por el número de usuarios que tiene como si fuera un mercadillo al peso.

    En general creo que los negocios deberían ser sostenibles con los ingresos que tienen, si solo se sostienen con inyecciones de capital (o como antiguamente, con subvenciones), lógico que terminen desapareciendo.

    Lo que tampoco entiendo son estas grandes corporaciones que son deficitarias, pero como son tan grandes y mandarían a tanta gente al paro sobreviven a base de subvenciones del Estado, pero eso es harina de otro costal…

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