Errores históricos de la medicina moderna 6

”Un razonamiento puede ser perfectamente lógico pero partir de premisas totalmente equivocadas. Es precisamente lo que le ocurre a los locos”

La ciencia siempre ha tenido muchos obstáculos a lo largo de la historia: instituciones religiosas, censura, supersticiones, intereses comerciales…han supuesto miles de pasos atrás, rectificaciones a peor, condenas e incluso muertes. Por suerte todos aquellos impedimentos basados en la más pura ignorancia han sido apartados tras muchos siglos de progreso y abandono de viejas supersticiones, y ya sólo queda el pensamiento científico como único camino para seguir aprendiendo (aunque por desgracia todavía quedan unos cuantos cerebros medievales dañando mentes ajenas…)

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Superados pues los elementos supersticiosos como impedimento de la ciencia, parecía que ya había vía libre para continuar en su escalada de progreso. Pero se da la paradoja de que, durante los dos últimos siglos, el peor enemigo de la ciencia han sido los propios científicos, aquellos más ortodoxos y conservadores, quienes han impedido que aquellos ”locos” que quisieron romper con los fundamentos erróneos tuvieran aceptación con sus teorías correctas.

Si bien hoy en día la confianza en la ciencia es casi incuestionable ( pese a sensacionalismos estilo la polémica de la OMS y las carnes rojas), las historias de la entrada de hoy son ejemplos olvidados por muchos pero que no deberían dejar de recordarnos que tomar cualquier teoría científica como un dogma incuestionable es tan peligroso como el fundamentalismo religioso que impedía el progreso de estas ideas. Tan peligroso que puede costar millones de vidas y siglos de sufrimiento innecesario….

Frenología

Fue considerada una de las ramas de la neurociencia más sólidas  durante su época, llegándose a utilizar como prueba válida durante juicios penales, o para justificar ”científicamente” la supuesta inferioridad de las mujeres. Es uno de los mejores ejemplos de la frase que encabeza este post, siendo el ejemplo clásico de cómo una teoría científica, por muy bien desarrollada que esté, puede estar basada en fundamentos totalmente erróneos.

frenologia

Según la frenología, muy extendida a partir de 1810, defendía la posible determinación del carácter y los rasgos de la personalidad, así como las tendencias criminales, basándose en la forma del cráneo, cabeza y facciones. Esta teoría decía que el cerebro estaba formado por 27 ”compartimentos” que definían la personalidad de cualquier ser humano.

A partir de 1840 empezó a quedar demostrada su falta de fundamento debido a la enorme falta de consenso entre sus expertos y a experimentos en los que se demostraba que las áreas del cerebro con funciones determinadas según los frenólogos no se correspondían con las partes del cerebro. Pese a su descrédito como ciencia obsoleta, volvió a retomarse durante años posteriores, a principios de siglo XX, llegándose a utilizar en 1930 por parte de las autoridades coloniales del Congo belga para demostrar la superioridad de los Tutsis sobre los Hutus, haciendo un uso sumamente retorcido y malicioso de principios científicos.

Úlceras estomacales

Hasta principios de los ochenta (lo cual a escala descubrimientos científicos es apenas nada), una de las dolencias más frecuentes y en las que había un consenso absoluto, las úlceras estomacales; era atribuida a periodos de estrés, ira…sin imaginarse la comunidad científica que el culpable de las úlceras  entre un 80% y 90% de los casos era uno de los más inesperados, y  aquellos que osaban negar el consenso científico sobre el origen de las úlceras tuvieron que enfrentarse a todo tipo de humillaciones e insultos.

Por suerte para la humanidad, dos médicos australianos, Barry J. Marshall y J. Robin Warren, llevaron su teoría contra viento y marea, enfrentándose a toda la comunidad científica. Tan fuerte era su obsesión por demostrar que estaban en lo cierto, que el Dr.Marshall acabó inoculándose a si mismo el organismo que causaba la propia enfermedad, la bacteria Helicobacter Pylori.

Helicobacterii

Su esfuerzo y perseverancia, para vergüenza de todos aquellos que despreciaron su teoría, les valió el premio Nobel de Medicina en 2005, en honor a la trayectoria que siguieron desde 1982 por terminar de demostrar su teoría.

Teoría microbiana de la enfermedad de Semmelweis

Esta es una de las historias más dramáticas de la medicina y que supuso años de retraso en una sencilla medida sanitaria que habría salvado millones de vidas de haberse implementado antes. Esta vez fue, curiosamente, la rigidez del método científico la que impidió que se concediera una oportunidad a una teoría que, si bien era acertada, el descubridor no consiguió demostrar; lo que a efectos prácticos, era como si no existiera.

Ignac Semmelweis (1818-1865) que trabajó en un hospital en Viena en la sección de maternidad, se dio cuenta de un hecho curioso a partir del cual desarrolló sus teorías. En esa época, en 1848, las mujeres que parían en su casa tenían más posibilidades de sobrevivir que las que parían en el hospital y de entre las que parían en el hospital, las atendidas por comadronas sobrevivían en mayor proporción que las que eran atendidas por médicos y por los estudiantes de medicina. Gracias a una serie de sucesos, entre ellos la muerte de un colega médico tras cortarse el dedo con un bisturí mientras diseccionaba un cadáver, Semmelweis comprendió que lo que ocurría es que los médicos y los estudiantes de medicina pasaban por la sala de autopsias e inmediatamente iban a atender a las mujeres que acababan de parir, con heridas todavía abiertas, con lo cual todos los microorganismos -él los llamaba «materia cadavérica»- propios de los cadáveres en descomposición eran trasmitidos a dichas pacientes.

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Implantó entre sus estudiantes de medicina simplemente la medida antiséptica de lavarse las manos antes de atender y examinar a sus pacientes. Con eso descendió muchísimo la mortandad en su sección, así que invitó a todos los demás médicos del hospital a que hiciesen lo mismo, pero encontró una fuerte oposición. Por aquel entonces, la teoría miasmática de la enfermedad, que decía que las enfermedades se producían por ”aire envenenado”, era un dogma incuestionable; que además no podía ser rechazado con el descubrimiento casual aunque acertado de Semmelweis.

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Como no sólo los médicos no le hicieron caso sino que sus mismos estudiantes dejaron de lavárselas, la mortandad volvió a dispararse, y los directivos de su hospital hicieron que fuese destituido. Semmelweis escribió un libro titulado De la etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal, y lo mandó a los mejores hospitales de Europa pero no encontró eco en sus ideas. Finalmente, frustrado, se volvió a su país y le entró tal desesperación que lo ingresaron en un manicomio por desequilibrio mental, donde moriría en 1865.

Paradójicamente, ese mismo año Luis Pasteur demostraba la teoría microbiana de la enfermedad, y posteriormente Robert Koch estableció los postulados de las enfermedades infecciosascontagiadas por los microorganismos, lo cual daba la razón por completo a Semmelweis.
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De todas estas amargas y/o heróicas historias se sacan dos lecciones igualmente importantes. La primera es que la necesidad de aplastar a todo aquel que intente destacar entre el grupo resulta un instinto tan sumamente humano que no hay sector, ni académico ni social; en el que no aparezca, algo más grave todavía en un entorno en el que el escepticismo y la duda constante debería ser la norma.

La segunda es que, por mucha fe que tengamos en el método científico, no hay que perder nunca la idea de que cualquier teoría, incluso la más aceptada, debe ser sometida a la duda constante ¿Cuantas de las actuales teorías que se siguen a rajatabla podría ser la próxima en demostrarse totalmente errónea?

“If you think education is expensive, think of the price of ignorance.” – Neil deGrasse Tyson

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6 thoughts on “Errores históricos de la medicina moderna

  1. Reply Victor Nov 11,2015 10:00

    Muy buen post. Por desgracia el ser humano tiene esta naturaleza, atacar al diferente o al que sobresale de alguna manera.
    Un saludo

    • Reply Alita de pollo Nov 11,2015 22:04

      ¡Me alegro de que te guste! Efectivamente, ni de eso se libran aquellos que siguen el método científico, algo que se basa en pruebas objetivas y medibles…

      Saludos!

  2. Reply Glocaldreamer Nov 11,2015 11:07

    Alita, me ha encantado tu post! (Fuerte aplauso)

    Hace poco pensaba en lo mismo que planteas después de haber visto Regresión. (Spoiler) Lo que a principios de los 80 se consideraba una terapia infalible, se termino por demonstrar inválida con el tiempo. Y buenísimo como el doctor sigue defendiendo su teoría a pesar de todo lo que señala que no ha funcionado.

    De todas formas, para el resto de mortales que no tenemos más que nociones básicas de cienca, es fácil creerse cualquiera cosa que suene lo suficientemente razonable. Necesitamos entender las cosas y cualquier cosa que responda a esa necesidad y esté suficientemente contrastada. A veces ni siquiera queremos entender las cosas. Mientras functions es suficiente. A mi la mitad de cosas que uso día a día me siguen pareciendo magia.

    Un abrazo!!!

    • Reply Alita de pollo Nov 11,2015 22:15

      ¡Gracias! Pues no he visto Regresión, pero ya me han dicho que no es gran cosa, asi que se perdona el spoiler.

      Menos mal que tenemos internet, porque ahora con una búsqueda puedes asesorarte mínimamente de temas médicos, financieros, legales….y a veces ni por esas conseguimos una explicación clara y objetiva.

      Sobre la frase ”A mi la mitad de cosas que uso día a día me siguen pareciendo magia.” , aunque parezca ridículo, a mi me sigue pareciendo magia el teléfono…¿como coño puedes transformar un impulso eléctrico en una voz que llega a decenas de miles de kilómetros de distancia?

  3. Reply Marta Nov 11,2015 15:47

    Pobre Semmelweis 🙁

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