Cuando está permitido ser un cabrón 2

Una de las nobles verdades, que dirían los budistas, que más hondo me ha calado, es aquella tan bien representada en la película mil veces mencionada en este blog, Matar a un ruiseñor, y es que sin importar el mal, el crimen y el horror que veamos a nuestro alrededor, sólo si nos mantenemos firmes en hacer lo correcto, podremos salvarnos a nosotros mismos y a la vez ser el ejemplo que tarde o temprano los demás querrán imitar.

Eso, como siempre, en condiciones ideales y para la mayoría de los casos. Y excepto en las leyes de la naturaleza, en todo lo demás no existen los blancos y negros, sino los grises.

El negro sobre blanco que forman el gris de la noble verdad mencionada arriba, es que hay gente que jamás seguirá el ejemplo de los rectos. Hay quien no respeta al prójimo, la legalidad, los derechos ajenos, ni nada que no sea su propio interés. Contra esa clase de mal, contra el que no entiende otra forma de actuar (me gustaría pensar lo contrario, pero no es posible), no suele servir casi nunca utilizar las armas como la razón, hacer lo correcto o el buen obrar. Para algunos, eso no significa nada, y si ellos están dispuestos a hacer cualquier cosa para salirse con la suya, nos veremos obligados a responder igual.

En la entrada de hoy, he escogido aquellas ocasiones en las que uno puede verse obligado a responder a una forma de violencia con la misma violencia, pues habrá ocasiones en las que no se puede hablar otro idioma.

Cuando estas ante alguien más cabrón que tú

Hace unos días acompañé a mi abuela a una gestión bancaria en su caja de ahorros de confianza, con su director de sucursal campechano, mobiliario reluciente y sonrisas por doquier ¿que podía salir mal?.

Mi abuela, tanto por formación (nunca ha tenido ni la oportunidad ni la necesidad de estudiar ni trabajar) como por edad, es influenciable e ignorante, así que no descartaba la posibilidad de que le hubieran colocado algún engendro criminal como participaciones preferentes y similares.

Tras un rato hablando con el director de la oficina, resulta que los ahorros de toda su vida estaban a un plazo fijo anual intocable hasta Diciembre 2016 y que lo habían puesto en ”renovación automática”, es decir, que esos ahorros estarían en un bucle infinito de renovación anual sin que ni siquiera ella pudiera acceder a ellos.

the-wolf-of-wall-street-official-extended-trailer-0

Ahí fuera hay cientos de personas dispuestas a clavárnosla a la primera oportunidad sin el más mínimo remordimiento. Y la actitud de ‘poner la otra mejilla’ con esa clase de personas no sirve, primero porque se refuerzan en su posición de aprovecharse del prójimo, y segundo porque si ven que uno, dos, tres, cada vez más, le reprochan el mal que causa, sólo así se le puede hacer retroceder.

Negocios

Meses atrás acudió a las oficinas donde trabajo (un departamento internacional de una gran empresa) un francés instalado en Vietnam, como otros tantos allí, al haber sido ex colonia francesa. Especializado en el mundo de los cosméticos, llevaba diez años promocionando y vendiendo los productos de una importante marca francesa. Tras años de esfuerzo y constancia, en los que hizo crecer su modesta empresa en un mercado tan competitivo como el vietnamita (competitivo=precios por los suelos. Siempre significa lo mismo), la compañía francesa le comunicó que prescindían de sus servicios. Ahora que el mercado estaba creado, ya no le necesitaban, así que abrirían una filial propia , y le dejarían sin la licencia de esos productos que suponían el 75% de sus ingresos.

Una cabronada mayúscula que, para la marca francesa, era la mejor jugada posible. Pero tanto en lo bueno como en lo malo, en eso consisten muchas veces los negocios, en tomar decisiones que sabes que son incómodas y perjudiciales para otros, pero son la mejor opción para ti. Duro pero necesario.

Ya lo dijo Michael Corleone. Hagas lo que hagas, no es algo personal, sólo negocios.

Ya lo dijo Michael Corleone. Hagas lo que hagas, no es algo personal, sólo negocios.

Sólo en la conciencia de cada uno están los límites a imponerse para triunfar en el mundo de los negocios. Cambiar a un proveedor por otro, darle la espalda a un socio, no declarar ingresos, sobornar a alguien influyente para ahorrarte un trámite…lo que hace que estos límites te permitan ser o no un cabrón, son las circunstancias ¿Estás dispuesto a transgredir ciertas normas morales y legales por sacar adelante la empresa con la que das de comer a tu familia y a las de tus trabajadores? ¿O forman parte de un plan con el que blindar tus prejubilación dorada a costa de hacer tambalear la viabilidad de la empresa?

Tarde o temprano, cualquiera que forme parte de un negocio se verá ante uno de esos límites. Lo que está claro y que hay que asumir, es que habrá que mancharse las manos para salir adelante. Y algunas manchas son más difíciles de limpiar que otras…

Detener una injusticia

El ejemplo reciente que más recuerdo para este caso fue el de los vecinos de Gamonal (lo expliqué largo y tendido en esta entrada), aquel barrio de Burgos del que sólo se hicieron eco los medios cuando empezaron los disturbios en el barrio. Y no fue hasta que empezaron a conocerse más detalles de cómo se había llegado a esa situación que cambió la perspectiva en la que ponían a los vecinos como los ‘malos’, cuando estaban siendo víctimas de una injusticia tras otra.

Un proyecto urbanístico acordado entre el alcalde y un constructor condenado por corrupción, sin la aprobación de los vecinos, de un coste millonario a cargo del erario público, el cual ya estaba bastante deteriorado por la gestión del ayuntamiento y que además no se encargaba de necesidades reales de proyectos públicos que reclamaban los vecinos. Un proyecto urbanístico de los que como viene siendo habitual, sólo se benefician los promotores del mismo. Ante tantas injusticias, los vecinos recurrieron a todas las vias legales a su alcance: recogida de firmas, asociaciones vecinales, reuniones con autoridades locales… Nada de eso sirvió para detener un proyecto que supondria una condena a los vecinos actuales y a las generaciones futuras que tuvieran que pagarlo.

¿Cuál era entonces la respuesta lógica ante tanta injusticia? ¿Resignarse, permitir que se lleve a cabo el terrible daño que estaba a punto de cometerse? Sin ser la mejor vía ni la más legítima, la respuesta violenta resultó ser la única alternativa válida después de tanto ninguneo, y finalmente se pudo detener el proyecto, no sin consecuencias legales que recayeron, otra vez, sobre las víctimas del proyecto.

1389574212_740215_0000000000_noticia_normal

Hemos vivido una época en la que, gracias a muchos sacrificios hechos por generaciones anteriores, podemos disfrutar del bienestar que tenemos ahora. El sufragio universal, el femenino, los derechos de igualdad de la población de raza negra, horario laboral actual…todo aquello vino a base de enfrentarse y denunciar la injusticia de aquellos que la sufrían, que tuvieron que soportar en su día todo tipo de humillaciones, insultos, desprecio y, en los peores casos, detenciones o incluso asesinato.

Que no se nos olvide que la legalidad imperante no es una cuestión de justicia, sino de poder, y si hay leyes injustas contra las que no hay vias legales para detenerlas es porque alguien más poderoso que nosotros lo ha decidido. Y tales injusticias no caerán por su propio peso o dejando que los acontecimientos discurran y se resuelvan solos.

Estas mismas injusticias que se sufren a nivel colectivo podemos vivirla en nuestro día a día, como en los primeros ejemplos mencionados. En esos casos, tocará recurrir al cabrón que lleváis dentro, y que por desgracia a veces tiene que ser quien resuelva los problemas.

Facebooktwittergoogle_plus

2 thoughts on “Cuando está permitido ser un cabrón

  1. Reply Alex Mar 31,2016 14:27

    Me ha encantado tu entrada. Espero que hayais podido revertir lo de tu abuela. Y que unos encapuchados le den un buen susto al director de la sucursal.

    • Reply Alita de pollo Mar 31,2016 19:30

      Gracias! Si, ya me aseguré de que le quitaran la renovación automática del plazo fijo…de momento no se puede mover el dinero, asi que ya veremos cuando expire el plazo.

      Lo de los encapuchados también sería parte de la justicia en la que se te permite ser un cabrón 😉

Leave a Reply