El falso mito del talento y el esfuerzo 4

Es la historia que más vende, la que todos quieren oír y con la que todos sueñan. El cuento que llena salas de conferencias, titulares y prólogos de best-sellers.

La fórmula es bien sencilla. Si tienes talento y esfuerzo, triunfarás. Así de fácil. Y si no lo haces, es porque no quieres. Si eres un pobre desgraciado a años luz de sus metas, es porque no te has esforzado lo suficiente o no lo vales.

El clásico ‘american dream’ de los anglos llegó a nuestros televisores, casualmente durante estos años en los que el chiringuito socioeconómico en el que nos embarcaron está dando síntomas de agotamiento y no puede dar respuesta a tanto paro, precariedad y situación límite.

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Con talento y esfuerzo podrás comprarte todo lo que tu y tu familia necesitáis para ser felices.

La moda del emprendimiento necesita de estas historias para retroalimentarse y seguir creciendo. Pero esta historia, como tantos otros mantras que nos vendieron en el pasado ( ¿recordáis los grande éxitos cómo ‘la vivienda nunca bajará’, ‘es un buen momento para endeudarse’?) tiene una letra pequeña de la que se encargan concienzudamente de no mentarla demasiado.

Detrás de todas las historias de éxito intervienen muchos factores probablemente más determinantes que el cacareado talento y su hermano el esfuerzo. Unas variables que escapan por completo a nuestro control y que en esas leyendas de superación y éxito empresarial que tanto se oyen últimamente, no dedican ni una sola mención. Porque claro, una vez has llegado arriba, cuando todo ha salido bien, no vas a atribuir tu mérito a factores que no controlabas. Algo que, por ejemplo si que mencionan cuando se da un fracaso , en los que todo se explica por causas ajenas (”la profe me tiene manía”, ”la situación está muy mal”,…)

¿Y cuales son esas variables que escapan a nuestro control, que son totalmente determinantes a la hora de distinguir un éxito de un fracaso y que no venden tanto?

Oportunidad

John Kennedy Toole fue el autor de novelas con cierto renombre como ”La biblia de Neón” o  ”La conjura de los necios” , libro que le valió el premio Pulitzer de 1981…a título póstumo. Se suicidó en 1969 al no poder soportar el fracaso de no conseguir que publicaran sus novelas, algo que logró su madre en 1980.

No se puede negar que había talento en sus novelas, ni el esfuerzo notable que hizo en ir una tras otra editorial esperando que alguna le publicara. El caso es que teniendo esos dos elementos im-pres-cin-di-bles para triunfar, misteriosamente no alcanzó la gloria, y no fue hasta años más tarde que se le abrió una oportunidad que nunca le apareció en vida, todo marcado por el criterio de unos editores que consideraban su trabajo insuficiente.

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Según el discurso actual de los neotriunfadores del siglo XXI, la culpa de J.K.Toole fue exclusivamente suya.

Se puede ser talentoso y esforzado, pero que aparezca una oportunidad en la que poder demostrarlo es imprescindible para que ese éxito llegue ¿Acaso se le puede culpar al que se esfuerza y lo vale. de que no aparezca la oportunidad que necesita para demostrarlo? ¿Cuantos talentos y esfuerzos se han desperdiciado por no tener la oportunidad de educarse, formarse o demostrar su valía?

Seguridad familiar

La Nevera Roja es un ejemplo patrio de éxito empresarial de una startup tecnológica. Fundada en 2010 con 20.000 euros por dos socios,  tras unas cuantas ampliaciones de capital y años de trabajo, fue vendida en 2015 por 80 millones de euros.

Sin restarle ningún mérito a la labor empresarial que llevaron a cabo los socios fundadores, las primeras ampliaciones de capital fueron a través de fondos propios y de sus familiares, concretamente de sus padres Pablo Juantegui (CEO de Telepizza y padre de Íñigo Juantegui), y Pedro del Barrio (expresidente de Navision Software, padre de José del Barrio e hijo del fundador de Pescapuerta, José Puerta).

Es indudablemente más fácil asumir riesgos, imprescindibles en cualquier actividad de desarrollo de negocio, cuando tienes un entorno de seguridad económica en el que tu fracaso no supone una bancarrota familiar o quedarte con absolutamente nada.

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Iñigo y José, fundadores de La Nevera Roja

Una red de seguridad que en otros países o situaciones familiares, muchos no han tenido ¿Qué margen de error tiene alguien que quiere empezar un proyecto sin más recursos que sus propios ingresos y sin apoyo familiar? ¿Cuantas ideas brillantes se han perdido o no se han llevado a cabo por no contar con un respaldo económico que permitiera esta asunción de riesgos? ¿Es lícito culpar a un talentoso y esforzado emprendedor de no haber arriesgado lo suficiente?

Contactos

No es sólo una frase hecha, sino un hecho contrastado con datos, como que en España el 46,71 % de la población (incluyendo tanto a los nacidos en el país como a los inmigrantes) encuentra empleo gracias a los contactos o que el 80% de las ofertas de empleo no llegan a publicarse en ningún portal público

A veces la única distancia que te separa de un contrato de trabajo, una audición en un casting o un inversor potente, es simple y llanamente conocer a la persona adecuada. Cientos o miles de candidatos menos talentosos y esforzados que tú (o al revés, más preparados que tú) pueden tener esa oportunidad que otros no tienen, simplemente por venir recomendados o conocer a la persona adecuada.

No es una realidad que deba hacernos sentir incómodos ni mucho menos. Pero no deja de ser otro de esos hechos determinantes que le resta épica a las bonitas historias de talento y esfuerzo.

Suerte

Terminamos con la madre de todos estos factores. La que rige todos los anteriormente mencionados y que los condicionan de principio a fin. En todas las historias de éxito se tienen que dar varios golpes de suerte, y son quienes pueden hacer que todo ese talento y esfuerzo invertidos salgan adelante. La suerte es la moneda en el aire que hace que esa oportunidad fuera la correcta, esa familia en la que naciste fuera la acertada y ese contacto el adecuado. Es la mano que mece la cuna.

Otras muchas variables no mencionadas, como nacer en un país con oportunidades, con una buena salud tuya o de tus familiares que no condicionen el resto de vuestras vidas, son otros de los muchos frentes en los que, con la suerte en contra, cuentas con muchas menos probabilidades que otros. Porque puedes tener todas las cartas necesarias para ganar una mano, pero siempre será la suerte la que decida, por mucho que cuentes con un 98% o más a tu favor.

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“Aquél que dijo “más vale tener suerte que talento”, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte, asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control” Match point y su escena inicial, ya convertidas en clásico.

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Ni todos los éxitos se han dado con talento y esfuerzo ni a todos los fracasos se les puede culpar por no haberlos tenido. Son dos condiciones tan absolutamente necesarias como sobradamente insuficientes para llevar a cualquiera a donde quiere estar.

Así que tengamos esto bien claro cuando escuchemos otra épica narrativa más en la que nos quieran hacer culpables de nuestra situación o convencernos de que ‘persigamos nuestros sueños’ como si todo estuviera bajo nuestro poder.

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4 thoughts on “El falso mito del talento y el esfuerzo

  1. Reply Ivan Entusiasmado May 17,2016 16:38

    Estoy de acuerdo en todo eso. Y sin embargo, la consecuencia es que no pudiendo controlar la suerte, los contactos, el dinero ni el entorno, lo único que tenemos es el esfuerzo y el trabajo, y su aplicación inteligente a los fines que deseamos.
    En todo caso por una vez estoy de acuerdo contigo, y me parece bien que se acabe con la filosofía barata de que todo está en tu mano. El mundo es un lugar complicado y nosotros podemos luchar por conseguir las cosas. Que las consigamos o no no es tan importante como saber que has hecho lo que estaba en tu mano.

  2. Reply David Lopez May 17,2016 18:41

    De acuerdo con esto:

    Así que tengamos esto bien claro cuando escuchemos otra épica narrativa más en la que nos quieran hacer culpables de nuestra situación o convencernos de que ‘persigamos nuestros sueños’ como si todo estuviera bajo nuestro poder.

    Aunque cada vez hay menos narrativas de esas y más de “esto es lo jodido que me ha pasado hasta llegar aquí”. De hecho este último ejemplo es más habitual.

    Pero la pregunta que me hago, tras leer este otro bloque

    Se puede ser talentoso y esforzado, pero que aparezca una oportunidad en la que poder demostrarlo es imprescindible para que ese éxito llegue ¿Acaso se le puede culpar al que se esfuerza y lo vale. de que no aparezca la oportunidad que necesita para demostrarlo?

    ¿Por qué “que aparezca la oportunidad” es una cuestión de suerte? ¿No es acaso talento saber buscar la oportunidad? ¿No es acaso talento saber qué demanda la sociedad y ofrecérselo en la manera que lo demanda?

    El ejemplo de la Nevera Roja como “gente que tenía apoyo económico detrás” es erróneo. Lo tuvieran o no, si lo que ofrecían al mercado no fuese lo adecuado, se habrían caído con todo el equipo. El talento (y esfuerzo) fue detectar que había un nicho de mercado ahí. Eso no es suerte, eso es saber ver la oportunidad.

    Si eres un filólogo, uno bueno, que se esfuerza, pero no tiene oportunidades de demostrarlo, quizás sea porque el mercado no demanda tu talento. No es mala suerte, es una mala decisión personal.

    Normalmente se justifica en la suerte (buena y mala) lo que es una genuina falta de leer la realidad o una serie de decisiones erróneas.

    No sé, el artículo es interesante, pero tiendo a pensar que la suerte influye menos de lo que la gente cree.

    • Reply Marta May 25,2016 14:09

      Me parece triste la mentalidad de dejar todo a merced del mercado y las masas, ¿cúanto talento se perderá por no satisfacer a las masas? Hay cosas que no se pueden medir con dinero, además de que las masas no siempre están en lo cierto.

      Si crees que la suerte no es importante piensa simplemente en la suerte que has tenido de nacer en España por ejemplo, y no en Etiopía o en un pueblo perdido de la India.

      Lo de la nevera roja está claro que si el producto no hubiese sido bueno no habrían llegado a ningún lado, pero la cuestión que se plantea no es esa, es qué hubiera pasado si no hubieran podido obtener la financiación.

  3. Reply Whatever May 19,2016 0:14

    Hombre los de la nevera roja, nos que inventaran la pólvora. Hay como 300 aplicaciones iguales, sin la pasta y el apoyo se habrían comido los mocos.

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