Sexo, drogas y rock&roll…a veces por lo primero, casi siempre por lo segundo y alguna que otra vez por el tercero, en el mundo de la música rock, esa de grandes conciertos, tours por todo el mundo, fiestas salvajes y macrofestivales veraniegos, hay mucho margen para cometer excesos y locuras. Y si encima les das ese margen a gente ociosa sin el más mínimo sentido de la responsabilidad y que ganan billetes a fajos, pues es fácil encontrar historias dignas de contar durante generaciones, auténticas locuras de auténticos rockeros.
Y no, no estoy hablando de locuras de “mira lo loco que está el primo del Pastis, que se marcó ayer unos bayitos to wapos en el parking del Virtual”, hablo de ese tipo de locuras que te hacen dudar de la persona que los comete, de si hay por ahí alguna enfermedad mental que pasaron por alto en el colegio.
Recurro al video patético de turno para actualizar como quien recurre a la tortilla de patata para cenar. Ahora mismo estoy demasiado ocupado comiendo y durmiendo todo lo que no he podido durante estos agotadores meses en Toulouse. El video que nos acontece hoy es uno de esos videos que te avergüenza de pertenecer a la raza humana, demostrando que los seres humanos son capaces de lo mejor y de lo peor. Se trata de un grupo de pijopunk tipo Pignoise que vuelven locas a las quinceañeras, pero esta canción en concreto debe ir dirigida a la parte más hardcore de sus fans: niños de menos de 12 años. Con todos ustedes, Allison y su gran tema Mario Bros 3.
Encontrarse a un famoso siempre hace ilusión, da igual lo mucho o poco que lo sea. Verlos paseando o sentados en una terraza cuando estás acostumbrado a verlos siendo vitoreados por cientos de personas en estadios o conciertos; o pegando tiros y explotando tanques de gasolina al lado de Mel Gibson se hace, como poco, raro. Y en realidad no son más que eso, un tipo cualquiera, que come con la boca abierta o toma el cafe solo, cuya profesión no les hace mejores o peores, simplemente famosos.
Para ellos, cuando les para algún fan por la calle deben sentirse como enfermos de Alzheimer, que todo el mundo les reconoce pero ellos no reconocen a nadie (esta frase tan ingeniosa no puede ser mía, seguro que residía en algún lugar de mi subconsciente como frase de alguien)
Mis encontronazos con famosos han sido escasos, pero todos ellos, por muy mierdas que sea el tipo con el que me encuentre, dejan un buen recuerdo, y algunos de ellos con una buena historia detrás:
En esta época de arresto bibliotecario, horas dedicadas a la obligación y ESE PUTO PITIDO INCESANTE DE LAS OBRAS DE AL LADO, los estudiantes necesitamos más que nunca nuestra dosis de levedad. Y a falta de tiempo para ver un capítulo de alguna serie o una película, yo al menos tiro de la música, de un género en concreto que me provoca un mayor nivel de abstracción: música sinfónica o de orquesta, pero no un coñazo de la ópera ni nada de eso, concretamente música de Bandas Sonoras Originales ( exacto, B.S.O).