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Alita de pollo

Para los curiosos que no se cansan de volar

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Las trampas de la mente (2ª parte)

15 agosto 2014 Por Alita de pollo Leave a Comment

Seguimos con la segunda entrega de las trampas de la mente, esos programas instalados de serie en nuestra materia gris y que funcionan dia y noche, nos guste o no.

Bombardeo constante de pensamientos

Recuerdo de la novela Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo de Albert Espinosa, una trama que se trata de manera superficial en la historia principal pero que daría para otra novela entera de lo interesante que es. En esta subtrama, hablan de una novedosa medicina con la que puedes dejar de dormir para siempre. Sin las nefastas y fatales consecuencias que supone no dormir, los que se inyectaran este producto no tendrían que hacer uso nunca más de esas 8 horas recomendadas de sueño reparador. Dispondrían para siempre de 24 horas al día enteras y completas para aprovechar aún más los días y restarle mérito a las borracheras en las que se compite por ver quien aguanta más tiempo despierto de farra.

Suponiendo que no tuviera secuelas letales para el organismo el hecho de no dormir, sería igualmente perjudicial para todo ser humano el hecho de no poder callar ni un segundo esa vocecita interna que no para de bombardearnos con todo tipo de pensamientos, importantes o no. Pensad a lo largo del día, si no es cuando dormís, si tenéis algún rato en el que obligáis a vuestra mente a descansar y dejarla en silencio. A no ser que tengáis asimilado el hábito de meditar, es muy probable que tengáis a vuestro cerebro sin daros ni un segundo de respiro. Tanto ‘ruido’ mental es agotador, fuente de estrés y otro de esos mecanismos imparables de nuestro cerebro. Sólo cuando dormimos somos capaces de acallar esos pensamientos incesantes que se nos cruzan a diario a toneladas.

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Tanto pensamiento continuo puede suponer un estrés innecesario muy perjudicial, tal y como expliqué en el ejemplo de la entrada anterior (la del hombre que nos persigue en la calle) , estos trenes de pensamientos también se suceden incluso en situaciones pasivas, cuando por ejemplo estamos a punto de dormir y nos vienen a la cabeza explicaciones totalmente infundadas que nos preocupan inecesariamente: »Llevan dos semanas sin llamarme de aquella entrevista de trabajo, seguro que ya pasan de mi totalmente», »Hoy Fulanita o Fulanito ha estado muy seco en Whatsapp, estará enfadado/a conmigo seguro», »Llevo 5 días buscando y no lo he encontrado, seguro que lo he perdido…»

Nuestro esponjoso amigo rosa debe ser educado en el arte de CERRAR SU MALDITA BOCA sobre todo a la hora de imaginarse escenarios que nunca han sucedido ni tienen por qué suceder y que sólo ocurren en nuestra mente. Y si, así de absurdo es, situaciones que sólo han ocurrido en nuestra imaginación nos generan una angustia y agobio como si hubieran sucedido o fueran a suceder. Así que la próxima vez que esa vocecilla interior os atormente con todo lo que podría ocurrir, bueno o malo, ante un futuro incierto, recordad algo tan simple como esto: hasta que no haya ocurrido lo que tenga que ocurrir, no sirve de nada preocuparse por ello.

Apuntar ideas y tareas pendients es una buena forma de liberar espacio en la mente, ya que tener que estar recordando cosas constantemente es otra fuente de estrés.

» No tengo tiempo»

Nuestro cerebro, como todos los sistemas presentes en la naturaleza, tiende al equilibrio, y en cuanto encuentra una situación que puede exigirle trabajar más de la cuenta, adentrarse en lo desconocido o llevarnos por caminos arriesgados automáticamente saltan estos mecanismos de seguridad que tiene el cerebro para devolvernos a nuestro estado de reposo. Como ya dije en una entrada anterior, la procrastinación es un mecanismo anti estrés, y su frase más común, esa vocecita interior que nos dice »no tengo tiempo» antes de iniciar una tarea que nos incomoda o un nuevo proyecto.

productividad-procrastinacion

Por muy agobiados que estemos de trabajo y tareas ineludibles, no sé vosotros pero yo siempre encuentro un hueco para navegar por mis webs o blogs favoritos, tuitear la primera tontería que se me venga a la cabeza, tomarme una cervecita en una terraza con alguien…es decir, que para hacer todo aquello que más nos gusta, de alguna misteriosa forma siempre encontramos tiempo. En cambio para ir al gimnasio, renovar el DNI , limpiar la habitación…siempre encontramos alguna razón totalmente legítima para no hacerlo…que si no tengo tiempo, ya lo haré otro día, hoy no me viene bien…

No te sientas culpable. A todo ser humano nacido y por nacer le ha pasado y le pasará. Es algo natural, una trampa más de nuestro cerebro, ese mecanismo de seguridad con el que nuestro querido amigo esponjoso y rosado equilibra nuestro sistema. Pero como en todo sistema presente en la naturaleza, toda acción necesita de un consumo de energía para llevarse a cabo, y a veces es necesario utilizar esa energía (en forma de motivación, bofetada a nosotros mismos, madre entrando en nuestro cuarto y gritando »¿pero que pocilga es esta? ¡ya lo estás ordenando ahora mismo!») para sobreponernos a los mecanismos de tendencia al equilibrio (ahora se llama procrastinar), mojarnos el culo y ponernos a trabajar.

Notengotiempo - alitadepollo.net
Eso es lo que tenemos que hacerle a nuestro cerebro, pegarle una buena hostiaza y ponerlo a andar (hostiaza figurada, claro está)

Sesgo de confirmación

Cuando mis padres iban a comprar un Renault Clio a mi hermana y a mí para que lo usaramos nosotros, meses antes de tenerlo me di cuenta de que habían un montón de Renaults Clios por ahí sueltos, que era un coche muy popular. Una amiga de la carrera me confirmó algo que se me había escapado, y es que esos Renaults Clios siempre habían estado ahí, lo que pasa es que nunca me había fijado en ellos. Inconscientemente, no hacía más que probarme a mi mismo una hipótesis (Renault Clio popular) que yo mismo me había planteado.

El sesgo de confirmación, un fenómeno muy estudiado, es lo que hace que siempre estemos de forma incosnciente intentando confirmar la idea u opinión que teníamos de algo o de alguien. Este fenómeno se da muchisimo con personas a las que acabamos de conocer y a través de las primeras impresiones, tan díficiles de cambiar por este conocido sesgo. Si la primera vez que conocimos a alguien vimos que tuvo alguna reacción(por ejemplo, se enfadó) , sólo nos fijaremos en aquellas situaciones en las que se comporte como aquella primera vez en la que pusimos la etiqueta de ‘gruñon’ a esa persona, aunque haya acumulado ya cientos de gestos amables delante de nosotros. ¿Cuantas veces os ha pasado que, casulamente, no véis otra cosa que no sean rasgos o actitudes que confirmen la opinión que teníais sobre aquella persona?

220px-Francis_BaconEl entendimiento humano, una vez que ha adoptado una opinión […] dibuja todo lo demás para apoyar y mostrar conformidad con ella. Y pese a haber un gran número de ejemplos, y de peso, que muestran lo contrario, los ignora o desprecia, prescinde de ellos o los rechaza. Francis Bacon, pensador e inventor de esa sabrosa parte del cerdo

Este sesgo es otra forma de expresión de los prejuicios, y es una de las muchas otras formas que tenemos de llevar al cerebro al estado de equilibrio, ya que es mucho menos trabajoso para él confirmar lo que ya sabíamos, por muy equivocados que estuvieramos, que revalidar y renovar nuevos conceptos. Si además, debemos admitir estos errores en público, esto se vuelve aún más difícil.

 

Filed Under: Psicología

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