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Alita de pollo

Para los curiosos que no se cansan de volar

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¿No era esto lo que queríais?

27 mayo 2011 Por Alita de pollo 1 Comment

Hace unos meses abríamos el periódico, en su edición impresa o digital, y leíamos:

Leíamos que Telefonica o Banco Santander habían obtenido millonarios beneficios durante la crisis, justo al lado del titular con el último recuento del INEM, que dejaba en 4.910.200 el número de desempleados, o aquel otro que indica que 40.000 autónomos cada mes se ven obligados a cerrar sus negocios por falta de créditos.

Leíamos que en las Cortes Españolas pretenden subir la cotización mínima exigida para cobrar el 100% de la pensión de 35 a 37 o 38 años mientras los diputados mantienen su mínimo de 7 años para cobrar el 80% de su pensión.

Leíamos que en Islandia habían salido a la calle, juzgado a los culpables de meterles en la crisis y llevado a Referéndum popular la proposición de Ley llegada al parlamento en la que obligaban a sus ciudadanos a que pagaran 45.000 euros por familia durante 15 años , (tranquilos, que aquí son «sólo» 5.000 euros cada uno). Leíamos todo eso mientras veíamos que lo más parecido que había pasado en España era una huelga general, convocada por unos sindicatos que tampoco nos representan, justo después de aprobarse la Reforma laboral con la que quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población.

Leíamos noticias sobre un tal «Bigotes»,  unos ERES sospechosos y unos 730 casos de corrupción pendientes que se incorporaban al ya bastante poblado corruptódromo español. Justo al lado del artículo con el testimonio de 3 universitarios españoles, de un total de 1.702.778 aproximadamente, que habían tenido que emigrar para buscar un trabajo digno y acorde a sus estudios unviersitarios (la mayoría pagados con el esfuerzo del dinero público) ya que la perspectiva en España era de sueldos mileuristas o de becario hasta que cubrieran tu puesto con el siguiente.

Leíamos que aprobaban una ley con el rechazo de gran parte de la ciudadanía, que tras ser rechazada una vez en el Parlamento, se volvió a sacar adelante, desoyendo una vez más la voluntad de los ciudadanos, a los que teóricamente debe servir la política.

Leíamos y seguíamos leyendo en busca de alguna noticia agradable entre tanto ninguneo y tan poca gestión al servicio de mejorar la vida que tan dificil se estaba poniendo para mucha gente. Y cuando por fin sale una propuesta que podría aliviar a algunas familias ahogadas por las deudas, los dos de siempre se encargan de tumbarla «democráticamente» en el Parlamento.

Después de aguantar en silencio todo eso y más, después de ver que la participación ciudadana a la hora de decidir se limitaba a un domingo cada 4 años de 9 a 20h, aguantar la utilización partidista de pequeños colectivos o cómo nos llaman mentirosos, aceptar sumisamente el calificativo de «generación perdida» y esuchar por todos lados lo borregos y dormidos que estabamos los españoles ante una clase política a la que no se le exige ni capacidad intelectual, ni cultural, ni transparencia para ejercer su cargo. Al final, pasó lo impensable, lo que  muchos deseabamos y otros tantos nos estaban pidiendo: despertar.

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¡Por fín ocurrió, manifestaciones en España, lo nunca visto! Convocadas por y para ciudadanos de cualquier edad y condición, en más de 50 ciudades españolas, todas bajo el mismo lema: No somos mercancía en manos de políticos y banqueros, DEMOCRACIA REAL YA. Lema con el que muchos estaban de acuerdo desde hace meses, mientras se quejaban durante la comida de los domingos o viendo el noticiario de Matias Prats de lo mal que estaba todo y lo callada que estaba la gente al respecto.

Una manifestación apartidista y ciudadana, de participación masiva. Un toque de conciencia para los que no se habían dado cuenta y para los que lo sabian pero estaban cómodos en la indiferencia. El momento de llevar a la calle la indignación y las preguntas que muchos se estaban haciendo.

Y ahora, después de una semana y con unas elecciones autonómicas celebradas ¿Qué nos ha quedado? ¿Qué lecciones  sacamos de todo lo acontecido?

De los partidos y sus militantes, lo que se esperaba. Simplemente oyendo los gritos de «Esto es democracia y no lo del Sol», uno entiende cómo hay algunos que piensan que todo va de maravilla cuando ganan los tuyos. Igual de contentos que hace 4 años, cuando media España se alegraba de que «no había ganado la derecha». «Hagan voto útil, que viene la derecha». Un ejemplo más de comprar votos con el miedo y a sabiendas del poco raciocinio a la hora de votar.

Por otro lado, hemos visto cómo muchos medios de comunicación mostraban su peor cara y demostraban al servicio de quién están realmente, ninguneando las manifestaciones , calumniando absurdamente y mintiendo descaradamente, y cuando han visto que aquello era imparable, que había que llevarlo a los noticiarios, a las tertulias y a las portadas, se han quitado la careta totalmente: los que hace unos días les reprochaban su silencio, su apatía y su conformismo por no tomar la calle, ahora les llaman okupas, desharrapados y extremistas. En todas las tertulias, que debían estar ocupadas por las preguntas con las que invitaban a reflexionar los manifestantes a todos los españoles: ¿se siente usted representado por los partidos? ¿cree que están haciendo lo mejor para usted? ¿Es la Lel Electoral vigente una ley equitativa y justa? ¿Debemos aguantar en silencio todo lo que nos está cayendo?, se preocupaban de si Rubalcaba estaba detrás de las movilizaciones o si era ilegal por la Junta Electoral, ni una palabra de las revindicaciones de la manifestación.

Y el votante típico, erre que erre, utilizando el voto para castigar al otro, sin pensar en que hay otra alternativa, otras formas de demostrar el hartazgo, «¿voto inteligente? Lo mío es el voto por tradición». Tragándose a pies juntillas las versiones y conclusiones que sacaban los medios del asunto, ni por estas el votante típico se ha parado a pensar que quizás habían motivos serios como para montar un pifostio como este. Tan cómplice el que lo hace como el que lo permite.Y tanto como el alarmante 33% de votantes(1 de cada 3, que así destaca más el dato) que piensan que todo esto no va con ellos. Hasta que les llegue el turno, momento en el cual oirémos como claman al cielo y piden responsabilidades cuando ellos no quisieron tomar ninguna.

El caso es que, tras años quejándonos de lo vagos y gañanes que somos los españoles, lo poco que luchamos por nuestros derechos, la falta de valores de la sociedad española, etc, etc ¿Nos queda esto? ¿Reproches por todos lados?¿¿ Dónde están todos los que se quejaban del distanciamiento de la realidad de los políticos o lo mucho que olía a chorizo en la democracia española? Mi gran pregunta es ¿No era esto lo que queráis? ¿Acaso habéis olvidado que es lo que ha motivado tantas movilizaciones? ¿Por qué ahora sólo encontramos apoyos entre los que nos manifestamos?

Para terminar, un video en el que cierto personaje llamaba a todos los españoles a la revolución, el 12 de marzo de 2011 con las siguientes palabras: «hartos del paro, de la crisis economica, de la crisis de valores, de la crisis institucional. De la crisis de valores y de la crisis social». ¿A que no adivináis quien decía esto?:

Filed Under: Política, Sociología

Alita de pollo

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  1. El efecto Matrix: el despertar de uno mismo | Alita de pollo dice:
    3 agosto 2012 a las 9:20

    […] hace poco nada interesantes para mí ( ejemplo entradas como ”Tu dinero no vale nada” o ”¿No era esto lo que queríais?”) pero que actualmente se están convirtiendo en casi una necesidad para los tiempos que estamos […]

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