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Alita de pollo

Para los curiosos que no se cansan de volar

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El rescate a la banca: por qué es parte del problema y no la solución

17 agosto 2011 Por Alita de pollo 1 Comment

A falta de inspiración y tiempo para escribir nuevos posts (por 5º año consecutivo tengo exámenes de septiembre, tenéis permiso para pensar que soy un inútil), voy a hacer algo que odio profundamente (copiar y pegar una entrada tal cual de otro blog) pero que en este caso encuentro muy necesario, porque no paramos de oir por los medios, en los discursos y por las calles «que mal está todo» y «la que se nos viene encima» pero mucha gente, como siempre, no te sabría explicar (ni sabe realmente) el por qué.

De todos los blogs económico-políticos que me he ido leyendo por ahí (si algo me ha servido esta crisis es para darme cuenta de lo importante que es entender algo de economía, ya que marca absolutamente todo el destino de un país, mientras el votante medio basa su voto en conceptos tan simples como «socialistas», «sociatas», «peperos» o «carisma»), he encontrado uno en el que explican de manera sencilla, completa y contudente el por qué de la situación actual, que nos está dirgiendo a la 2ª gran recesión desde 2008 de cabeza, todo por hacer lo que se supone que es la solución oficial a la crisis, rescatar a los bancos y seguir emitiendo deuda estatal, cosa que como veréis a continuación es lo que está condicionado las medidas que se están tomando,y que como vemos y veremos, no van a ayudarnos a los ciudadanos de a pie, sino todo lo contrario.

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EL RESCATE DE LA BANCA: La realidad al desnudo

«Pedro López (podrías ser tú). Aparejador. 43 años. Casado. Compró un piso en la nueva zona de Madrid -Sanchinarro- hace 5 años. Hipoteca de 30, por valor de 70 millones de pesetas, el 110% del valor de tasación.

Se quedó en el paro -su mujer ya lo estaba- hace 1 año. A los 3 impagos de hipoteca, ante la amenaza del banco por embargarlo, le propuso al banco devolverle el piso. El banco le respondío que lo sentía, que su valor real actual era de 45 millones. Quedaban por pagar 63. Le embargaron, porque «no es responsabilidad del banco su situación de paro, pero el piso debe pagarse», y además le quedó una deuda de 18 millones. Pedro, mujer y un hijo, se fueron a vivir a un pueblo de Ávila, de donde era la familia de su mujer.

El banco embargó durante los 6 meses siguientes a 6,000 pedros. Y se quedó con 6,000 pisos… Todos ellos contabilizados en su balance a precio de tasación inicial. El banco decía en su balance que el ex-piso de Pedro valía 70 millones, no los 45 por los que le había embargado el piso a él.

Hace 5 meses, el Banco de España obligó a los bancos a actualizar sus balances y a rebajar los valores de tasación de los pisos un 20% (hasta ellos sabían que estaban inflados). Nuestro banco estalló en cólera. «¡Cómo es eso posible!. ¡¡Nos van a llevar a la ruina!!». Pero finalmente el Banco de España forzó al banco a rebajar el valor en sus balances del ex-piso de Pedro a 56 millones. «¡¡Indignante!!» decían. Pero ellos se lo habían retasado a Pedro en 45. Ahora le faltaban al banco 14 millones en su balance que reponer hasta los 70.

Pero como el banco tenía 6.000 pisos de 6.000 pedros, esos 13 millones en rojo se convertían en 84.000 millones de pesetas. Gran expectación. ¿Qué diría el Banco de España al antiguo banco de Pedro? ¿Le diría lo mismo que ellos a Pedro? ¿Diría «no es responsabilidad del Banco de España vuestros números rojos, pero debéis pagarlos»? ¿Le quitaría el Banco de España al banco sus pisos y la licencia bancaria?

Pues no. El Gobierno y el Banco de España acudieron al rescate del banco. Porque claro, Pedro puede irse a un pueblo de Ávila, pero que caiga un banco está feo. Así que el Gobierno acudió primero a los fondos de la seguridad social (del paro), y le quitó parte del subsidio a Pedro para poder rescatar al banco que le había quitado su piso. Pero como no era suficiente, emitió bonos, que le vendió a «los mercados». Y con el dinero que le dieron al Gobierno los mercados, pudo rescatar al pobre banco. Bonos –junto con los intereses- que tendrían que pagar Pedro, sus hijos y hasta sus nietos. Por un piso que su abuelo compró y que ya no tenía.

Pero el tiempo pasó, y llegó el momento de devolver su dinero a «los mercados». Y el Gobierno no lo tenía. Primero emitió más bonos, para pagar los primeros y sus intereses, y luego otros… Hasta que había tantos bonos en el mercado, que cada vez valían menos, y ya nadie los quería.

Entonces «los mercados» –ellos sí–, le dijeron al Gobierno lo que el banco le había dicho a Pedro «no es responsabilidad de los mercados tu situación de deuda, pero la deuda debe pagarse». El Gobierno se indignó. Llamó especuladores a los mercados, ¡ruines!, y acudió al Banco Central Europeo para que comprara nuevos bonos –que ya nadie quería– para pagar a los mercados. Pero entonces Europa impuso al Gobierno unas condiciones muy duras, y el Gobierno hizo unos grandes recortes sociales. Y ahora Pedro, sin piso y con menos paro, no podía tomarse la cerveza de los domingos.

¡Qué malos son los mercados! Que piden al Gobierno lo mismo que el banco pidió a Pedro antes de quitarle su piso. ¡Qué bueno es nuestro sistema financiero!, al que hay que ayudar para evitar la mala imagen que daría que un banco cayera. Por eso, Pedro, no te preocupes, que mientras estás en Ávila, sin tu piso y sin la cerveza del domingo, puedes estar tranquilo, porque el sistema financiero –que te quitó tu piso y te endeuda a ti, tus hijos y nietos- será rescatado por el Gobierno.

Y ahora nos preguntamos: ¿Por qué no le damos el dinero del rescate a Pedro, para que se tome la cerveza del domingo y no cierre el bar de la esquina; para que busque trabajo y lleve a la mujer al cine alguna vez y no cierre el centro comercial; y para que se quede con su piso de Madrid y no haya que rescatar al banco por haberse quedado con el piso de Pedro?

Y los gobiernos hablando de grandes magnitudes y sistemas, los sindicatos organizando cursos de verano (y de otoño, invierno y primavera), el 15-M indignado con el Papa… Y el pobre Pedro en Ávila abandonado a su suerte… Porque no es un gran número, ni una prima de riesgo, ni un indignado… Sólo un ciudadano normal. Y pobre.»


También habría que preguntarse otro detalle importante: por qué ni medios de comunicación ni políticos hablan de la otra forma de afrontar la crisis, la de Islandia, que responsabilizó a los bancos de sus pérdidas, juzgó y encarceló a los culpables y que, tras una lógica recesión ( después de la fiesta del dinero que vivieron allí como en todos lados, es normal levantarse de resaca financiera) su PIB, es decir la riqueza que generan sus habitantes, está volviendo a crecer. O dicho de otra forma, si tras rescatar los bancos siguen sin conceder créditos ¿por qué no haberlos dejado caer, ya que estaríamos en la misma situación pero sin tener que pagar entre todos sus platos rotos?

Fuente:  Diario de la quiebra, el rescate de la banca

Filed Under: Economía

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  1. Cómo destruir el sistema financiero español | Alita de pollo dice:
    4 diciembre 2012 a las 10:15

    […] he mencionado en entradas anteriores a Jesús Arroyo y su ‘Diario de la quiebra’, uno de mis blogs de cabecera que visito a […]

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