Tras la primera infructuosa carta dirigida a la Real Academia Española, en cuya respuesta no recibí ninguna réplica o solución válida a los problemas que planteé, tan sólo irrespetuosas frases de desprecio como »no vuelva a dirigirse a nosotros», »¿busca problemas o es que ya los tiene», »orden de alejamiento» y frases por el estilo, vuelvo a la carga con una segunda edición de aquella carta.
Nuestra cruzada alitapollesca por salvar el castellano debe continuar, y para ello hoy retomo el asunto de las palabras y expresiones fácilmente mejorables:

-No pasa nada
Común y frecuente expresión entre los españoles, puede variar radicalmente de significado en función del género de la persona que lo esté utilizando: si bien en boca de un hombre la frase suele reflejar un estado de despreocupación en el emisor, en el caso de la mujer, y según el contexto, puede bien significar totalmente lo contrario a lo que se puede deducir por el significado de la frase. Y pobre de aquel que no se dé cuenta de ello.
En cualquier caso, es una frase evidentemente mal construida. ‘No’ , adverbio de negación que precede a la palabra ‘pasa’, referida a algo que ocurre o está ocurriendo en el continuo espacio-tiempo del emisor. Es decir, ‘No pasa’ es la negación de que algo esté ocurriendo.
Y después aparece la palabra »nada». Además de un tiempo verbal del acto de desplazarse en un medio líquido, »nada» como sustantivo significa » Falta total de cualquier ser o de cualquier cosa».
Asi que cuando decimos »No pasa», negamos que esté ocurriendo algo; en este caso »No pasa nada», que es la ausencia de algo. Luego si negamos que nada está ocurriendo ¡ es que algo está ocurriendo! Si utilizamos las definiciones de cada una de las palabras, queda todavía más evidente la mala construcción de está frase ( No pasa nada = no está ocurriendo la falta total de cualquier ser o cosa) La frase correcta sería »No pasa algo» o »no pasa alguna cosa».
-Dame un vaso de agua
Durante las comidas, para tomarnos una medicina, para refrescar a las abuelas de los sofocos veraniegos…los vasos de agua son una constante en nuestras vidas, siempre alerta y fieles a nuestras necesidades de hidratación. Pero entre vaso de agua y vaso de agua, no nos damos cuenta de que por mucho que lo pidas, nunca te darán literalmente un »vaso de agua» que es exactamente ESTO
La preposición »de» se utiliza para demostrar
a) Posesión y pertenencia.
b) Materia y cantidad parcial. La materia de que está hecha una cosa
Así que sólamente será correcta la utilización de la expresión »Vaso de agua» SÍ y sólo si le pedís un vaso a una señora (o señor) que se llame Agua o si os ofrecen un vaso de hielo como el de la foto (agua solidificada, pero agua a todos los efectos de composición molecular)
Si queréis hacer un uso correcto de la frase, lejos de las inútiles y erróneas recomendaciones de la R.A.E, la preposición a utilizar sería »con». Por ejemplo »Deme un vaso con agua»
Por si alguien tenía dudas, debo recordar a los lectores que los vasos pueden contener otros líquidos, tales como bebidas carbonatadas, espirituosas o productos químicos. En cualquiera de esos supuestos, la utilización de la preposición »de» será errónea ( a no ser que nos encontremos en los supuestos a) y b) mencionados anteriormente). Incluso se considera aceptable el uso del vaso como contenedor de otras sustancias, tales como cereales, lápices o algodón y lentejas (para admirar ese brutal y extasiante proceso de la Naturaleza que es germinar una semilla en un vaso y que todos hemos hecho de pequeños alguna vez)
-Vale un huevo
El huevo. Un elemento muy singular y apreciado en la dieta mediterránea, una parte fundamental en la vida de un pollo y de sus alitas, pues la vida del pollo carece de sentido sin la existencia del huevo predecesor, Padre de la creación y de la Vida. Los tentáculos de poder del huevo y sus seguidores van desde los grandes acertijos antediluvianos sin respuesta (el legendario »¿que fue antes, el huevo o la gallina?») hasta la secreta asociación que lucha por la supremacía de los huevos conocida como ‘El consejo del huevo’.
Pese a la adoración que profesamos algunos hacia el huevo y cualquiera de sus formas, su utilización en la expresión »Valer un huevo» como sinónimo de tener un gran valor material (o »molar un huevo», expresión más utilizada entre los jóvenes) es, al menos en la España de hoy en día, incorrecta. Actualmente el precio de la docena de huevos oscila entre 0’85 céntimos de euros hasta 5 € para huevos ecológicos de gran calidad, por lo que en general no podemos considerar al huevo como algo valioso en términos económicos.
Si bien la expresión »valer un huevo» para expresar el elevado valor de algo tendría significado en la España de la postguerra o en Corea del Norte; en la coyuntura actual y salvo catástrofe huevil que encareciera su precio, actualmente no lo tiene. Por eso propongo desterrar esta anticuada e imprecisa expresión y sustituirla por alguna más actual, como »Vale un Smartphone de primera generación», »Vale un barril de petróleo Brent» o »Vale un puesto de trabajo bien remunerado y de lo que he estudiado»
-No se lo digas a nadie
Los secretos están a salvo conmigo, pues soy de esos que se le olvidan al cabo de una semana. Pero no están a salvo en el momento en que se pide al interlocutor que se lo guarde bajo la promesa »No se lo digas a nadie».
Es un caso idéntico al »No pasa nada», pues estamos ante una doble negación. En la primera parte el »No se lo digas» parece cumplir su propósito de negarle a tu interlocutor el permiso para hacer pública esa información. ¿Y a quién no se lo puedo decir? A »nadie». No se lo puedes decir a nadie.
A ver si lo he entendido ¿Me estás pidiendo que la información que me acabas de dar NO se la puedo decir a NADIE, es decir a NINGUNA PERSONA? Pues si no se lo puedo decir a »ninguna persona», tal y como me lo pides, no tendré más remedio que decirselo a »alguna persona», ya que si me guardo el secreto y no lo comparto con nadie, entonces estoy incumpliendo lo que me pediste, pues se me pidió que NO se lo dijera a nadie.
Y es por esto, niños y niñas, que es tan difícil guardar un secreto, pues implícitamente en el lenguaje estamos diciendo que la única persona con quien no pueden compartir el secreto es con »nadie», es decir, con ninguna persona. Si queréis vuestro secreto a salvo, tenéis dos opciones:
- Pedir explícitamente que »no se lo digas a alguien’‘, cuando alguien quiere decir »a una o más personas».
- No se lo cuentes a nadie y guardate el secreto anda, que todo se acaba sabiendo.
-Pijama
Una de esas palabras que no hay por donde cogerla. Si buscamos una explicación etimológica castellana, encontramos que »pí» es ese número tan recurrente y utilizado por aquí y »jama» es la 3ª persona del singular del verbo jamar. Si, para sorpresa de todos, la R.A.E no puede caer más bajo y acepta como válido el verbo »jamar».

Según algunas fuentes, la palabra pijama es un anglicismo de su versión inglesa »pyjamas». Para los que no sabéis inglés o los que lo aprendísteis en el colegio, deciros que ni py ni jamas, o pyj, o yjam, ni ninguna de las posibles combinaciones de la palabra tiene traducción alguna. Seguimos con el misterio del significado de la palabra pijama.
Pues bien, después de una extensa búsqueda bibliográfica en la que no se han escatimado recursos financieros y humanos de ningún tipo, e incluso hemos sacrificado algún que otro buey ante el altar de Apolo para encontrar una respuesta proveniente de los dioses del Olimpo, hemos dado con una traducción válida.
El origen de la palabra »pijama» proviene del vocablo persa paeyamah, formado por pae (pierna) y yamah (vestido).
Lo que viene a querer decir que en la antigua Persia hacía mucho calor y sólo se tapaban de cintura para abajo para dormir. Muy bien ¿pero que pasa con nosotros los ingleses y los españoles? ¿no podemos taparnos de cintura para arriba? ¿Sólo podemos dormir en calzones si queremos ser fieles al verdadero signifcado de la palabra »pijama»? ¿O será que la Real Academia Española y la Oxford English Dictionary están confabuladas con el sector textil para inventarse una definición en la que fuera necesaria utilizar una prenda que cubriera el torso, por lo que los ciudadanos del mundo estarían obligados a comprar más prendas de vestir y enriquecer al sector textil basándose en una sucia mentira etimológica?
Desde Alita de Pollo, apostamos siempre por las opciones más surrealistas y conspiranoicas, asi que nos quedamos con esta última versión de los hechos. Exigimos pues inmeditamente la disolución de esta confabulación terrorista del pijama y proponemos la creación de una nueva palabra más precisa y correcta como podría ser »Traje de dormir».
Tambien animamos a nuestros lectores a que, si no quieren ser partícipes de esta vil y ruin traición a la humanidad como es el uso del pijama, renuncien a usar prendas para irse a la cama y que para evitar innecesarias pérdidas de calor corporal, duerman siempre con miembros atractivos del sexo opuesto o hacia aquel que se sientan sexualmente atraídos. Para las mujeres interesadas en esta iniciativa sin ánimo de lucro, ruego envíen foto de cuerpo entero a la dirección de contacto de esta página.

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