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Alita de pollo

Para los curiosos que no se cansan de volar

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Black Mirror, Utopia, la búsqueda de la verdad

10 marzo 2013 Por Alita de pollo 4 Comments

Si por algo ha sido siempre recomendable mantener el hábito de la lectura, el cine o cualquier otra forma de »culturizarse», es que a veces se aprende más sobre la vida por parte de personajes de ficción que de personas reales. Paradójicamente, a través de personajes imaginarios me he ido enterando de cómo funcionan realmente las cosas, de la verdad. Hace poco leyendo ‘‘Juego de Tronos» me encontré con esta frase en boca de Tyron Lannister, uno de los personajes más cinicos y carismáticos que te puedes encontrar en el panorama de series de televisión (plataforma desde la que es actualmente más conocida la saga en cuestión)

La mayoría de los hombres prefieren negar una verdad dolorosa antes que enfrentarse a ella

Son de esas frases que te hacen levantar la vista del libro y pararte a pensar unos segundos. En este caso me ocurrió porque no era la primera vez que la oía, dicha de otra forma, de otro personaje de ficción. En este caso la frase la pronunciaba Atticus Finch, personaje principal de la obra maestra Matar a un ruiseñor :

Hijo mio, hay muchas cosas feas en el mundo, me gustaría que no las vieras, pero no es posible.

Las dos frases, que vienen a querer decir lo mismo, se pronuncian además en un contexto muy similar. En el primer caso se la dice Tyron a un jóven de 15 años, Jon Nieve, que de un día para otro se ve obligado a madurar a base de golpes, a enfrentarse a la vida lejos del paraguas del hogar y sus reconfortantes y piadosas mentiras para no mostrarte la verdadera crudeza de la vida. En el segundo caso, viene a raíz de una desagradable escena que tiene que presenciar el hijo pequeño de Atticus Finch.

Lo interesante de estas dos frases es que alguien por fin te cuenta que esa es la gran diferencia del cambio entre niñez y edad adulta, entre creer siempre en los finales felices y saber a qué tendrás que enfrentarte realmente el día de mañana. Y lo triste es que hay quien llega a esa madurez pensando que puede evadir la realidad y sus responsabilidades con la misma facilidad con la que lo hacía siendo un niño.

Miro a mi alrededor y me encuentro a veces con jóvenes supuestamente maduros, e incluso con adultos bien entrados en años, que siguen sin tener todavía claro este hecho. He terminado descubriendo que muchas veces, de forma premeditada o por sutiles mecanismos, se intenta que los adultos conserven esa inocencia de la niñez, asi son más dóciles, menos críticos y menos autosuficientes. Lo veo casi todos los días.

Personas muy cercanas a nosotros nos dijeron que estudiar era sinónimo de trabajo, que en 2014 esto empezará a remontar, que nunca hay que recurrir a la violencia, todo va bien no te preocupes, esto no es tu culpa sino mía…así tantas y otras mentiras para ocultarnos la horrible verdad, la crudeza de la vida. No os sintáis culpables de esas verdades que ocultamos por amor. Todos lo hemos hecho alguna vez, y viene a demostrar lo vulnerables que se vuelven las dos personas, el engañado y el engañador, envueltas en una relación afectiva. Ante eso poco se puede hacer más que estar prevenidos, pues eso no cambiará nunca.

Luego están las verdades oficiales, pero esa es una mentira muy premeditada y estudiada que nada tiene que ver con el amor ni mucho menos, y no voy a extenderme en ella, pues no es este el tema de la entrada.

Hoy justo quería hablar de dos series muy actuales que han irrumpido en el panorama televisivo con esa premisa muy clara: tratar al espectador como un adulto, sin lindezas, sin dorar la píldora. Es difícil encontrar hoy en día esta forma de tratar al espectador, y por ello creo que se merecen unas palabras. Dos series hechas para aquellos que quieren dejar los idealismos mundopiruletistas, Paulo Coelhistas, Jorge Bucayistas y Anthony Robbinsistas y enfrentarse cara a cara a la verdad, por dura que sea. Para los que quieren dejar de ser niños jugando a ser adultos. Un camino difícil pero infinitamente más saludable y satisfactorio.

Black  Mirror

Aviso: puede contener ligeros spoilers, aunque ninguno capaz de arruinar el visionado completo de la serie o de alguno de sus episodios

Esta serie británica fue recientemente emitida en el canal español Cuatro, lo cual da una idea del enorme éxito que ha tenido a nivel mundial esta serie, sorprendente si tenemos en cuenta lo atípica que es en muchos aspectos. Creada en 2011 por Charlie Booker, antiguo crítico televisivo de «The Guardian», Black Mirror son cortometrajes sin relación entre si. No es una serie tal cual, son episodios autoconclusivos sin ningún hilo argumental que los conecta, salvo la idea principal de la que versa toda la serie: la sociedad actual y su relación con la tecnología; como nos cambia, como nos afecta, a dónde nos conduce o nos puede conducir. El oscuro espejo en el que pocas veces nos paramos a contemplarnos, pues es más fácil seguir adelante en nuestras vidas sin reparar en ello. Precisamente lo que intenta Black Mirror es que, durante lo que duran sus capítulos, lo veas con tus propios ojos.

Su primera temporada empezó en diciembre de 2011 con el capítulo «El himno nacional» (The National Anthem), con una sinopsis que a priori suena estúpida pero que acaba siendo muy muy incómoda, una sensación poco habitual en las series de televisión, y que creo que ha sido una de las claves del éxito de Black Mirror. En este capítulo la ficticia princesa Susannah, miembro de la familia real, es secuestrada. Para su puesta en libertad, el primer ministro debe tener relaciones sexuales con un cerdo en la televisión nacional. Con este primer capítulo se consiguió transmitir perfectamente las sensaciones enfrentadas que sienten los mismos ciudadanos de ficción que contemplan esa retorcida escena, además de reflejar acertadamente el ¿peligroso? e incontrolable poder de Internet y las redes sociales a la hora de transmitir opiniones y noticias. Un caudal imposible de controlar.

Con este impactante capítulo consiguieron captar el interés de los telespectadores de cara a los dos próximos capítulos: «15 millones de méritos» (15 Million Merits), quizás uno de los menos aclamados por ser el más irreal y en el que es más dificil que el espectador se sienta identificado, pero no por ello deja de ser un buen capítulo crítico con aspectos muy de nuestra época de culto a lo superficial ( los realitys, el consumismo exacerbado…); y el tercero, que es para mi, tras haber visto la segunda temporada, el mejor de todos los capítulos, «Tu historia completa» (The Entire History of You).

Fotograma del episodio »The entire history of you»

En este episodio, ambientado en una realidad nada lejana, la mayoría de la gente tiene un «chip» implantado detrás de la oreja que registra todo lo que hacen, ven o escuchan. Esto permite que los recuerdos puedan reproducirse ya sea delante de los ojos de la persona o en una pantalla, un proceso conocido como «revisar». Algo muy parecido a lo que se pretende con el próximo producto Google que está al caer, las Google Glass.

Por eso insisto en que las situaciones que veréis en este capítulo pueden darse dentro de muy poco. Y de hecho ya se están dando y le da la razón al capítulo cuando señala lo frágiles que se pueden volver las relaciones cuando la intimidad es tan fácilmente violada por las nuevas teconologías. Sin darnos cuenta el »progreso» ha llegado, y ha tenido que venir un espejo negro a recordarnos que ha pasado por el camino.

Los tweets o chats de Facebook que desvelan nuestra ubicación, el famoso y discutidisimo doble check del Whatsapp…estos pequeños detalles de la tecnología ya están poniendo a prueba muchas relaciones, esa ingente cantidad de información desbordante que ya se denunciaba en el primer capítulo está traspasando las fronteras de lo personal…y todo apunta a que esta tendencia va a ir a más…

Otro tema que se toca en este capítulo y que es muy parecido al que se trata en el primer capítulo de la segunda temporada ( «Vuelvo enseguida» (Be Right Back) publicado en febrero de 2013) es cómo gestionar el pasado y los recuerdos tras una ruputra sentimental. Por causas muy distintas, en los dos capítulos los protagonistas pierden a sus respectivas parejas, y mediante las tecnologías disponibles en cada momento, pueden revivir el pasado, aquella feliz etapa y esos buenos recuerdos.

Fotograma de »Be right back»

Si algo sabe cualquiera que haya pasado por ahí, antes incluso de ver estos capítulos, es la importancia de desprenderse del pasado para poder seguir adelante. ¿Cómo seguir adelante, cómo construir un futuro cuándo el pasado está lastrando tu presente hasta el extremo presentado en estos dos capítulos? ¿Como puedes perdonarte sin la posibilidad del olvido, cuanto tu pasado está volviendo hacia tí una y otra vez?  Tanto en »The entire history of you» como en »Be right back» se trabajan magistralmente estas ideas, y dejan bien claro que, con o sin tecnologías, no conviene alterar el mecanismo de olvido y hay que dejar atrás el pasado, por nuestra propia supervivencia individual, en lo anímico y en lo personal.

En los dos siguientes capítulos de la segunda temporada, se abandona un poco la temática de la relación tecnología-vida en pareja para hablar en un aspecto más general. El capítulo »Oso blanco (White Bear)» es quizás el más dificil de resumir sin desvelar o desvirtuar un poco el capítulo. Lo mejor de este es sin duda el sorprendente final, que os aseguro que os pillará totalmente desprevenidos y os desencajará el rostro del dolor y crudeza que se desvela en el tramo final del capítulo, incluidos durante los créditos finales. Un buen recordatorio de que Black Mirror no se anda con chiquitas, es una serie que ha venido a romper con todo el buenrollismo que podías albergar.

El útlimo capítulo hasta hoy de la gran serie Black Mirror, publicado a finales de febrero de este año, The Waldo Moment (el momento Waldo), parte de una idea muy interesante que además ha coincidido en el tiempo con un caso que se ha dado en la vida real y es muy parecido al que se refleja en este episodio, que en mi opinión podía haber dado más de sí.

Un cómico fracasado da vida al oso Waldo en un late night, donde realiza entrevistas con un enfoque un tanto infantil a políticos. Su fama va creciendo y acaba participando en unas elecciones, con unos escalofriantes resultados que dan lugar a muchas lecturas, entre ellas lo fácil que es ridiculizar todo un sistema democrático y, aqui la lectura más actual y curiosa, cómo se puede desviar el voto »indignado’ (mayoritario hoy en día) hacia partidos o movimientos totalmente inofensivos para el establishment.

El simpático y peligroso Waldo ( The Waldo Moment)

El »Waldo moment» ha sido comparado con los sorprendentes resultados electorales que ha tenido en Italia el cómico-activista Beppe Grillo y su Movimiento 5 estrellas, que han conseguido un nada despreciable 23,75% de los votos. Si nos quedamos en la superficie, Waldo y Grillo son dos cómicos que con críticas directas y mordaces a todos sus rivales políticos se han hecho con una importante mordida en el reparto de votos.

Pero si rascamos un poco más, la principal diferencia entre ellos es que Waldo no tiene un plan más allá que el de molestar, mientras que Beppe Grillo y su movimiento parecen tener las cosas bastante más claras. El hecho de que haya sido atacado tanto por los partidos que se reparten el bipartidismo italiano (obvio), como por los grandes medios (obvio también) y partidos minoritarios y movimientos que presumen de defender la regeneración democrática, no sé a vosotros pero a mi me hace sospechar.

Para quien quiera profundizar un poco más en el tema, en este enlace encontraréis un análisis detallado y libre de los interesados filtros de los medios de comunicación sobre Beppe Grillo, y aquí un interesante vídeo en el que explica ante un abarrotado teatro el funcionamiento del sistema monetario de cualquier país, algo que nunca oiréis en boca de un político tradicional o al uso, y que es la base sobre la que se sostienen las élites que manejan a los gobiernos como marionetas. Con estas informaciones por delante, uno se da cuenta de por qué Grillo fue vetado hace años de toda televisión italiana y por qué se le tiene tanto miedo.

Tras este pequeño off topic, cerramos Black Mirror para dar paso a la siguiente gran serie.

Utopia

Cuando creíamos que nos habíamos recompuesto de tanta maravillosa y a la vez abrumadora crudeza de la vida, la misma cadena británica que nos trajo Black Mirror, volvió con una serie desconcertante, diferente y brillante. Perfecta para aquellos que buscan algo más que entretenimiento, y que dejará huella.

El nombre de la serie hace referencia a “The Utopia Experiments”, una novela gráfica que parece contener ocultos entre sus páginas secretos muy importantes y predicciones sobre ciertos eventos de consecuencias catastróficas. Como cabría esperar, son muchos los interesados en hacerse con el cómic. Y están dispuestos a absolutamente todo. Como protagonistas tenemos a un grupo de personas aparentemente normales que se ven envueltas, sin comerlo ni beberlo, en una red de intereses poderosisimos, con importantes multinacionales y organizaciones secretas estatales, que discurre muy al margen de la vida cotidiana y de la vista del público. Lo interesante es que es una historia que podría estar transcurriendo perfectamente sin que tu te dieras cuenta, una historia de consecuencias mundiales, y eso le da todavía más morbo a la serie.

Está a años luz de cualquier película sobre conspiraciones que os podéis imaginar. De hecho es difícil que podáis adivinar antes de verla lo que os váis a encontrar en los 6 capítulos ( es breve, asi que no hay excusa de falta de tiempo) que conforman la serie, es totalmente rompedora. El apartado del suspense y mantener el interés del espectador sin altibajos lo cumple a la perfección, y del primer al último minuto os tendrá enganchados.

Y como vengo diciendo a lo largo de toda esta entrada, la serie es cruda, muy cruda. Tenemos violencia ( hay un par de escenas que pusieron en pie de guerra a los más buenrollistas de Reino Unido), alguna que otra de sexo ( muy light, eso sí) y sobre todo, situaciones en las que, por muchas series que hayas visto, por mucho que pienses que hay cabida para la decencia y el buen obrar en esa situación, se toman las decisiones más reales, más humanas, por crueles o inesperadas que sean. Es sin duda en ese aspecto en el que se ve que Utopia no pretende convencer a nadie de que en la vida real cualquier cosa puede ocurrir, incluidas aquellas que no queremos aceptar que ocurren.

Utopia es sumamente extraña en todo, en su mezcla de géneros thriller, paranoide, suspense, acción, con incluso momentos de comedia. Sus personajes son extraños, la banda sonora, el aspecto visual, la fotografía, todo…si por algo vale la pena la serie es para comprobar que aún hay hueco para la innovación, para sorprender al espectador y para dejarle sumido en un mar de preguntas, de dudas, de detalles….y todo esto con el gracioso, sofisticado y agradable acento british.

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En resumidas cuentas, estas dos series son un regalo para uno mismo, tanto en el plano artístico visual como en el trasfondo, el contenido y la forma en la que se trabaja. Tanto Black Mirror como Utopia son y serán series de culto que han encontrado una nueva forma de transmitir que está conectando con el espectador.  O al menos con aquellos espectadores que no nos gusta que nos traten como a niños, por difícil que sea de aceptar la verdad que tenemos delante.

Filed Under: Artes audiovisuales, Sociología Tagged With: Beppe, Black Mirror, Grillo, opinión, opiniones, series, Utopia

Alita de pollo

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Comments

  1. Max says

    10 marzo 2013 at 22:45

    Grande, muy buena entrada! Para cuando un «Waldo moment» o un Grillo en Hispañistan?? 😉

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  2. Marta says

    11 marzo 2013 at 0:21

    Muy buen artículo, y secundo las recomendaciones.

    Responder
  3. Jans says

    28 marzo 2013 at 23:23

    Conozco la serie Black Mirror gracias a este artículo, acabo de ver el 1º capítulo y puedo asegurar que es impresionante.

    Gracias por descubrirme esa maravilla.

    Responder
  4. Caro chan says

    4 septiembre 2013 at 17:12

    A mi me dejo muy impactada el de «tu historia completa», me pareció brutal y un presagio de futuro no muy lejano, de hecho ya se ha inventado una camara que te instalan y hace una foto cada 30 segundos para que no te pierdas nada de tu vida…vamos pa pegarse un tiro!

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