Hace unas cuantas décadas, un director novel se reunió con un compañero de profesión con una larga filmografía a sus espaldas, mucho más experimentado y sabio que aquel piltrafilla que le quería enseñar su película. Tras aquel pase, el director experimentado se llevó las manos a la cabeza y le dijo al director novel que evitara a toda costa publicarla, que bajo ningún concepto arriesgara su dinero y su prestigio en llevar a término ese futuro fracaso.
Poneos en situación. Tú, un director novato, con una miserable película a tus espaldas, lleno de dudas, falto de experiencia y sin la capacidad de medir el potencial comercial de una película. Enfrente tienes el otro director, el curtido en mil rodajes, el de prestigio internacional, el que se conoce el mundillo desde hace décadas, aquel en quien confías por su experiencia, su criterio y las muchas películas que lo avalan. Ese mismo director te dice que tu película huele a fracaso por todos lados…es para pensárselo ¿no es cierto?
Pues bien, el director novel de esta anécdota real se llamaba George Lucas, el director experimentado era Brian de Palma y la película era la primera entrega de Star Wars, que recaudaría 775 millones de dólares, 70 veces el coste de la película, unos 11 millones. Del imperio que montó a partir de esta película y que le convirtió en el ultramillonario que es ahora, no hace falta que hablemos.
¿Os imagináis como hubiera cambiado todo si George hubiera seguido los consejos de aquella persona que por aquel entonces sabía mucho más de la industria del cine? ¿que habría pasado si en vez de confiar en su propio criterio, hubiera seguido los consejos del experto?

Esta ilustrativa anécdota nos enseña la valiosa lección de que no hay que convertir la opinión de los expertos en un dogma incuestionable que ponga en duda nuestro propio criterio y que condicione todas nuestras decisiones, creencias y voluntades. Y voy a ir más allá explicando los principales motivos por los que desaconsejo hacer caso a los expertos.

Falacia de autoridad, el comodín de los expertos
¿En cuantos artículos habéis visto el titular » El Doctor Pataliebre Comebrócoli advierte del alto nivel de colesterol en (alimento cualquiera)» o »el economista Mamporrerez DeLaCastez aconseja la (propuesta disparatada) como medida para salir de la crisis»? ¿Y el también muy socorrido »el Nobel de Química de 2005 Kurt Wurzitch advierte del peligro mortal de (cualquier cosa)» ? ¿O simple y llanamente »Los expertos advierten de…»? Con estos titulares basados en el falso argumento de la autoridad se pretende destacar por encima del enunciado o argumento que se defiende, la persona quien lo dice, pretendiendo con ello que el argumento tenga validez sin considerar o sin darle tanta importancia a la afirmación de donde deducir la verdad o la falsedad.

Otro recurso muy utilizado en el argumentario falacil es el inverso, la falacia ad hominem, que consiste en intentar invalidar el argumento de la persona que lo dice atacando la supuesta poca autoridad de quien lo dice, o incluso atacándolo pessonalmente. Es la falacia favorita de aquellos políticos que se enzarzan en eternas discusiones sobre quien es más corrupto de los dos, lo cual permite desviar la atención del asunto realmente importante: la corrupción.

La falacia de autoridad funciona bien porque se adapta perfectamente a una de esas trampas de la mente que mencionaba en artículos anteriores, y es que nuestro cerebro, que es muy amante de los atajos, ante estos titulares o afirmaciones toma el camino deductivo rápido que dice »Si el Señor X, que tuvo razón aquella vez que dijo »ESTO ES ASÍ», ahora dice que »ESO ES ASÁ» , seguramente tenga razón ahora también» y nuestras neuronas, felices de haber llegado tan rápidamente a una conclusión, cierran los libros sin haberse molestado en analizar lo que decía aquella persona, lo realmente importante del enunciado.
Conflicto de interés
Uno de esos muchos héroes anónimos que ha dado la historia, y al que no descarto dedicarle una merecidísima entrada, fue Clair Patterson, a quien le debemos dos grandes logros, calcular con precisión por primera vez en la historia la edad de la Tierra, y otro mediante el cual nos salvó de una gran amenaza para la salud pública que durante varios años estuvo perjudicando la salud de todos los seres humanos sobre la tierra.
Gracias al método que le permitió averiguar la edad de la Tierra, hizo otro descubrimiento que revelaba un peligro para toda la humanidad. En 1965 descubrió a través de laboriosas mediciones , tanto en aguas oceánicas superficiales y abisales, como en el Ártico; que la elevada concentración de plomo en el medio ambiente estaba directamente provocada por la actividad industrial del ser humano, provocada por la presencia de plomo en combustibles fósiles, envases para alimentos, pinturas o cosméticos.

Por aquella época ya se conocían los efectos neurotóxcios del plomo, pero no se sabía con certeza la gravedad de la contaminación ni hasta que punto podía afectar la salud de los humanos expuestos. Desde 1965 hasta 1970 tuvo que enfrentarse incansablemente contra todas aquellas industrias manufactureras que utilizaban plomo en sus procesos productivos, entre ellas las compañias petrolíferas y químicas. Además de las constantes campañas de desprestigio, tuvo que hacer frente a legiones de científicos contratados por estos lobbys, incluidos duros oponentes como el reputado toxicólogo (y personalmente opino que despreciable persona) Robert A. Kehoe.
Un enorme conflicto de interés entre la industria y la salud pública que, gracias a Patterson y quienes lo apoyaron, pudo vencerse y acabó con la Ley de Aire Limpio de 1970 que obligó a retirar el plomo en todos aquellos productos que estaban provocando tal contaminación. Y es que por muy experto que fuera Robert Kehoe y todos los pro-plomo, sus conclusiones quedaban muy en entredicho teniendo en cuenta quien pagaba sus estudios ¿Cuantas veces habrá ocurrido algo así en la historia, donde una opinión apoyada por cientos de expertos estaba »subvencionada»?
En España vivimos durante varios años un enorme conflicto de interés que hizo que , misteriosamente, muchos y variados reputados analistas expertos, economistas expertos, políticos y empresarios de todo tipo, en círculos más o menos próximos al poder político y financiero, llegaron a consensuar y apoyar una tesis que una abrumadora mayoría creyeron y resultó ser totalmente contraria a lo que la terrible realidad acabó destapando. Una terrible realidad que se ocultó intencionadamente por parte de aquellos que más se lucraron con la misma y que llevaría a la ruina a cientos de miles de empresas y familias ¿Sabes ya a qué me refiero? Una pista:
¿Todavía no? ¿Que tal otra pista?
Factor humano
Y dejando de lado la opinión a veces interesada de los expertos, o los atajos mentales que explotan , ya sea de forma intencionada o accidental, para llevarnos a conclusiones precipitadas, a veces la opinión errónea de los expertos se explica por la razón más sencilla de todas. Y es que, sencillamente, son seres humanos, y como tal, se equivocan.
La decisión de la discográfica Decca de rechazar a unos jóvenes rockeros que resultaron ser los Beatles, el estudio que decía que las espinacas tenían un alto contenido en hierro o internamientos psiquiátricos de personas totalmente sanas y cuerdas forman parte de esos errores que se cometen con el simple obrar.
Estos errores nacen de tomar decisiones con las herramientas al alcance de los profesionales dadas las limitaciones de su época, errores de cálculo o decisiones comerciales arriesgadas que a años vista son fáciles de tomar pero en el momento, no lo son tanto. Cualquier persona, por experta que sea en su campo, por consenso que haya entre su comunidad científica, es susceptible de equivocarse. Y teniendo esto muy presente, queda una pregunta por resolver en esta entrada
Entonces ¿en que expertos podemos confiar?
Uno de los podcast que más escucho, El Vórtice Radio, empieza todos sus programas con la siguiente frase: »No os creáis nada de lo que escuchéis hoy aquí. Contrastad todo lo que os contemos y lo que os cuenten»
Y esa es, tan sencilla y tan laboriosa a la vez, la única voz experta de la que podemos fiarnos: nosotros mismos, nuestro criterio, nuestro pensamiento crítico, apoyándonos en datos, en hechos, y en los argumentos de aquellos otros que así lo hagan. Porque así avanza siempre el pensamiento científico, sembrando dudas antes de recoger certezas, el verdadero conocimiento alejado de mitos, leyendas, manipulaciones y mentiras; porque sólo así seremos realmente libres para tomar decisiones acertadas por nosotros mismos, sin necesitar que nadie nos diga lo que hacer, decir o pensar…por muy experto que sea



Mucho y bueno señor, siga usted así, desentumeciendo mentalidades!!
Esa es la labor de Alita de Pollo, sacudir conciencias y mentes por igual! Un abrazo!
A mí también me ha gustado mucho.
Estamos rodeados de conflictos de intereses despreciables. Políticos-bancos. Políticos-eléctricas. Políticos-Jueces.
Pero no se da solo en los políticos. Hoy en día es casi imposible ver una reseña justa de un ebook en un blog, porque está lleno de blogueros que quieren sacar su comisión por la venta. Y es imposible ver una crítica justa de un periodista a un futbolista, porque depende su opinión de las prebendas que el informador haya recibido.
Hay que ser escépticos, y ante cualquier texto preguntarnos ¿Qué interés tiene esta persona en esto?
Como me alegra leer vuestros comentarios, gracias ^^!
En todos esos conflictos de interés que mencionas, siempre hay dos sectores que se lo llevan todo (los de dentro de El sistema) y los grandes perjudicados, los de siempre, los de fuera. Si en algo insisto desde ADP desde hace años es en darnos cuenta de la GIGANTESCA red de intereses que se ha creado a nuestro alrededor, que afecta prácticamente a cada aspecto de nuestras vidas, y en las que la mayoría de ciudadanos de a pie no acierta a distinguir con claridad que su papel, en toda esta historia, es la de ser el estafado.
Espléndido y divertido a partes iguales, y con esa gran baza crítica que es «tirando de hemeroteca» (virtual). Sigue así.
La hemeroteca es una herramienta poderosisima para llevar el pensamiento critico allímite y pulirlo. Bendito Internet! Gracias, espero poder seguir haciendote disfrutar!
Llevo siguiendo tu blog unos cuantos meses y no me había decidido a comentar, y mira, por fin lo hago. El motivo ha sido que entrada tras entrada me has hecho reflexionar, cuestionarme certezas y verdades absolutas y tener una conciencia más crítica.
Absolutamente todos las entradas que he leído me han parecido interesantes y con
todas he aprendido. Quería transmitirte mi opinión sobre el blog y que supieras que tus posts me parecen la ostia.
¡Saludos!
^^ No sabes cuanto me alegra leer estos comentarios, precisamente lo que tu dices, cuestionar certezas y crear conciencias criticas, es lo que intento como autor y al escribir estas entradas. Es uno de los principales objetivos, quizás el más importante, de Alita de pollo. Gracias de verdad por tu comentario!