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Alita de pollo

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¿Puede ser nuestro crecimiento antieconómico? (I)

26 marzo 2015 Por Alita de pollo 1 Comment

Entre esta entrada y la próxima, pretendo introducir el tema que explicará a que se debe esta cronificación de la crisis que empezó en 2008 y por qué esta cronificación ya es irreversible (aunque nos vendan, a base de trampas contables, que estamos recuperándonos). Con estas dos entradas introduciré la respuesta la pregunta que se plantean científicos para explicar esta etapa de la historia que estamos viviendo y que da nombre a esta entrada. En este primer post, la idea es analizar, de manera breve, cómo el hecho de no contabilizar los costes reales del progreso de la civilización, está llevando a este proceso de crecimiento antieconómico.

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Coste, activo de crecimiento

Herman Daly, economista ecológico destacado por haber desempeñado funciones en el Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial, es el autor de esta teoría del crecimiento antieconómico, que podría resumirse en esta frase:

El crecimiento es antieconómico cuando incrementa los costes medioambientales y sociales más de lo que se incrementan los beneficios de la producción

Imaginad que tenéis un negocio ¿consideraríais como un activo de vuestra empresa todos los deshechos que producís a lo largo del año? ¿no es cierto que más que un activo es en realidad un coste añadido? Pues bien, este principio tan básico que en la microeconomía es vital, es decir, considerar si los costes de nuestra actividad superan los beneficios, a nivel macroeconómico no son solo totalmente ignorados, sino que se cuentan como positivos.

Para una empresa cualquiera, las toneladas de residuos orgánicos, plásticos o del tipo que sean que genera, suponen un gasto, ya sea a través de servicios de gestión de residuos que, por su peligrosidad o tamaño, tienen que contratar, o vía impuestos a través de servicios públicos de recogida de basuras. Es decir, para el balance de la empresa, en el mundo de la microeconomía, sería un gasto a descontar de los ingresos de la misma.

¿Que ocurre cuando se hace este mismo cálculo a nivel macro? A la hora de contabilizar el Producto Interior Bruto, funciones como la destrucción de residuos se suman , ya que tanto la fábrica como la planta de gestión de residuos son empresas y por lo tanto »activos» a sumar al PIB. No se descuenta el coste de destruir ese residuo . El verdadero cálculo debería ser el beneficio de la actividad económica – el coste de procesar y eliminar los residuos generados de tal actividad. A nivel microeconómico, es algo absolutamente elemental. A nivel macroeconómico, este coste no se considerará nunca como tal. Efectos colaterales no deseados de la producción se añaden al PIB en lugar del sustraerlos. Contabilizamos costes reales como beneficios. 

El capital natural, valor ni contado ni descontado

Otro de los costes que no se consideran, ni positiva ni negativamente, a la hora de calcular la ‘riqueza’ de una nación, pasa por su capital natural, todo aquel que obtenemos de forma »gratuita» por parte de la naturaleza. El hecho de no tener propiedad definida (que por otra parte, esperemos que nadie sea nunca el propietario de algo tan imprescindible para la vida como el agua) ni tener un valor contable como tantos otros elementos, nos lleva al problema que afecta a tantos recursos naturales: que nadie responde por los daños producidos en él y prácticamente nadie se ocupa de medirlo, cuantificarlo y valorarlo. Y los que lo hacen, son directamente ignorados.

Un ejemplo reciente de impacto gravísimo del agotamiento del capital natural, y que tiene un impacto brutal y no contabilizado  es el de las terribles sequías que están padeciendo ahora mismo en Sao Paulo

gasto hídrico por producto alita de pollo net
Gasto hídrico por producto. Un incalculable valor, una enorme cantidad de capital natural, imprescindible para nuestra subsistencia. Y un coste no contemplado.

A 28 de febrero, en la ciudad brasileña se sufre la peor crisis hídrica que recuerdan sus habitantes. Hay casas sin agua 12 horas al día, cafeterías que han dejado de servir café por la tarde, restaurantes de lujo que han comenzado a comprar platos de plástico para servir sus manjares,  hospitales que buscan planes de emergencia y las comunidades de vecinos imponen su propio racionamiento. Y es solo el comienzo. Porque la temporada seca comienza a partir de marzo, y de persistir la sequía como así parece, los cortes se alargarán a 4-5 días por semana.

SEQUIA SAO PAULO alitadepollo.net
El embalse de Cantareira, en el Estado de São Paulo, este miércoles pasado. / roosevelt cassio (REUTERS) La sequía no sólo amenaza a São Paulo sino a todo el sudeste del país, incluyendo Minas Gerais y Río de Janeiro, eje económico del país que concentra a más de 80 millones de personas, el 40% de la población.

¿Alguien consideró durante todo este tiempo el ritmo de explotación del agua almacenada en las presas? ¿Se hicieron cálculos de la capacidad de carga de los embalses, es decir, la demanda que podían soportar? ¿de cuantos habitantes, consumo y actividades agrícolas e industriales podía soportar el embalse?

Pues aunque parezcan preguntas retóricas, lo cierto es que todas estas preguntas fueron formuladas y respondidas. Raul Sturari, coordinador de un amplio informe sobre el futuro medioambiental de São Paulo solicitado por el Gobierno del Estado, alertó de estas sequías en un informe sobre los ciclos variables de las precipitaciones que no garantizaban un abastecimiento constante, la necesidad de proteger los manantiales e invertir en infraestructuras y políticas de consumo responsable y de reutilización. “Ya habíamos alertado sobre el aumento de la población, sobre la necesidad de implantar sistemas de reutilización y de usar otras reservas para no depender tanto de las presas actuales”

Este informe con las advertencias que reconocía el equipo de Raul Sturari fue publicado hace 6 años, en 2009.

Todos estos costes asociados al capital hídrico de la ciudad fueron totalmente ignorados, además de los costes de las actividades humanas desarrolladas en el territorio proveído con el agua de estos embalses, con las consecuencias que están sufriendo.

¿Cuantos ejemplos más como este deben ocurrir para que se comience a tomar más en serio las voces que denuncian los impactos negativos, sobradamente conocidos aunque totalmente ignorados, de muchas de las actividades humanas?

En la segunda entrega, la ley de rendimientos decrecientes, otro principio físico natural que nos acerca a los límites que, todavía, se siguen obviando.

Fuentes:

Las tendencias del progreso del pasado se están quebrando, autonomía y bienvivir
Usted no se lo cree: La visión sistémica
Las falacias del crecimiento (visión preanalítica)

Filed Under: Ciencia, Economía

Alita de pollo

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Comments

  1. Borja says

    18 abril 2015 at 17:10

    Interesante reflexión.

    No me voy a meter en si estoy de acuerdo o no, porque me ha llamado mucho más la atención la frase que dices sobre que esperas que el agua nunca sea de nadie.

    Ojalá me equivoque, pero creo que existe una posibilidad de que eso suceda. El día que el agua haya que regularla en serio mediante leyes debido a su escasez, pasará a ser un cuidado más del Estado.

    Mientras sea del Estado, todo bien. El problema es esa tendencia tan «natural» que tienen los Estados de privatizar todo lo público que pueda generar beneficios. Entonces, podría ser que una empresa privada se encargase de controlar un recurso natural tan preciado como el agua.

    Ya digo que no creo que pase. Pero creo que tampoco he dicho nada excesivamente descabellado.

    Un saludo! Interesante post 🙂

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