Durante años he ido recopilando mentalmente aquellas palabras de la noble lengua castellana que, en mi humilde pero valiosísisisima opinión de bloguero; no son todo lo precisas que deberían o debiesen ser, aquellas cuya etimología no se corresponde o no da a entender el origen o significado de la palabra en sí. Por ello, yo y mi 9’5 en lengua en la prueba de Selectividad ( raro que en tantos años de blog todavía no haya metido con calzador ese dato de autobombo máximo) nos dirigimos a la Real Academia de la lengua Española para sugerirles (o para que vayáis tomando nota para cuando llegue, reservadme el asiento de la J de »joputa») nuevas palabras o ligeras modificaciones a algunas ya existentes con el fin de mejorar la ya rica y variada de por sí lengua española.
-Castellano: Empezamos con la más seria de todas. Cuando uno oye »Castellano», la primera provincia que le viene a la cabeza que se corresponde con esa palabra es Castellón. De CASTEllón, CASTELLano. Es lógico. Tan lógico que siendo pequeño estuve varios años convencido de que así era, hasta que descubrí que venía de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva (ya decía yo que Castellón nunca había sido una provincia históricamente tan importante…)
Ahora ya he aceptado la verdad y reconocido mi fallo, pero sigo pensando que »Castellano» da lugar al error, mientras que si fuera »CASTILLANO», quedaría claro y sin lugar a la duda que el origen de esta palabra es de alguna de las dos Castillas. Dicho esto, sugiero a los académicos que la próxima edición del diccionario se titule »Diccionario de la lengua CASTILLANA». Además de solucionar la confusión Castellón-Castilla, conseguimos la integración de la etnia gitana, ya que ellos llevan diciéndolo correctamente de toda la vida: »Aaaay paaaayo, a mi hablame en castillano»
-Guantera: El problema de esta palabra es que ha envejecido mal. Durante los primeros años del automovilismo, supongo que era de lo más normal guardar unos guantes de conducción en un compartimento en el asiento del copiloto diseñado precisamente para eso, y de ahí el origen de la palabra »guantera».
Hoy, en pleno siglo XXI, aquellos que guardan guantes en la guantera son o unos snobs de cuidao o pijos insoportables. La guantera ha pasado a ser el lugar del coche en el que guardar los papeles del seguro, las gafas de sol, la funda de los CDs, los kleenex con los que limpiar las vomitadas de tus amigos cuando te vas de fiesta y te toca conducir a una panda de borrachos por la ciudad…
Siendo conscientes de esta realidad, sugiero que la guantera pase a llamarse »papelesdelsegurera», »trastera», »mierdera», »cosera» o cualquier otro nombre que sugiera que ahí dentro te puedes encontrar de todo menos guantes.
-Ciclista: Una de las palabras que más me indigna. Si ciclista es aquel que se desplaza en bicicleta ¿por qué cojones le quitáis el »bi» del principio? ¿Que problema teníais con la sílaba »bi» ? ¿Acaso un ciclista maneja ‘ciclos’ o ‘cicletas’? ¿Acaso a un tipo que conduce un coche no se le puede llamar »cochero», tiene que llamarse »chero»? ¿O un camionero, que siguiendo el patrón ciclista-bicicleta, pasaría a llamarse »mionero»?
Visto que alguien tuvo un patinazo muy serio cuando decidió inventar la palabra »ciclista», sugiero que corrijan inmediatamente tal despropósito y retomen la palabra »biciclista». El mundo del biciclismo os lo agradecerá.
-Vagabundo: Una palabra cuyas primeras sílabas empiezan bien, pero luego se tuerce del todo. »Vaga» del verbo vagar, se ajusta a lo que viene siendo un vagabundo, sujeto que patrulla sin hogar de un lado a otro buscando un lugar en el que descansar cómodamente. Ahora bien….»BUNDO»…diganme, señores de la academia, ustedes que son tan listos, ¿¿QUE DEMONIOS SIGNIFICA BUNDO?? ¿A que viene esa necesidad de utilizar palabras que ni existen??
Les recuerdo, señorías académicas, que existe otra palabra que quizás les suene, mundo; que si juntamos con »vaga», define muchísimo mejor el significado y las funciones del »vagabundo». Así pues, propongo »Vagamundo» como nueva forma de denominar a los ‘sin techo’.
-Piojos: Antes de empezar a diseccionar esta palabra, por favor observen esta foto de un piojo.

Y ahora respóndanme, señores académicos ¿Dónde ven un ojo ahí? Porque yo no veo ninguno. Ni uno, ni dos, ni cien. Es que no tienen ni uno solo. Sabiendo que ni siquiera tienen ojos, ¿Cómo se atrevieron a afirmar que los ftirápteros tienen la precisa y exacta cifra de PÍ ojos, es decir 3.1415926535 897932384626433832795028841971693993751058209749445923078164 062862089986280348253421170679821480865132823066470938446095 5058223172535940812848111745028410270193 8521105559 6446229489 5493038196 4428810975 6659334461…(el número sigue, quien quiera verlo entero o hacerse un poster con él aquí lo tiene)
Otro ejemplo más de su absoluta incompetencia en algunos casos. En este demuestran precisamente su completa ineptitud hacia los números. »Aaaaay, es que soy de letras, dime tu cuánto nos toca pagar a cada uno» »Aaaaay, es que soy de letras, no sé contar los ojos que tiene un piojo, uy si no tiene ojos jijiji, que tonto soy». Déjense de excusas baratas y asesórense con biólogos, matemáticos o lo que sea, que no se pueden cometer semejantes errores.
-Almizcleño: No sé el origen ni me importa de esta palabra. Pero cada vez que la oigo me entran ganas de matar al que la pronuncia. Una palabra tan malsonante y asquerosamente fea al escribir debería ser erradicada para siempre de este planeta. Háganle un favor al mundo, que total, para lo que la usamos…
-Reconocer: Todos hemos hecho el curso CCC de Griego básico ¿verdad? Pues a los que no os llegó la invitación del curso, ya os lo digo yo: El prefijo »Re-» , de toda la vida del griego, desde la batalla de las Termópilas hasta la Eurocopa del 2004 que ganaron; significa »volver a». Ahí tenemos los verbos renacer, recaer, repasar, resopón…
Pues bien, sabiendo esto ¿Por qué reconocer no significa »volver a conocer», sino »Distinguir de las demás a una persona o cosa por sus rasgos o características»? Si nos atenemos a la estricta definición etimológica de »reconocer» como »volver a conocer», este verbo sólo podría utilizarse para los limitadísimos casos de pacientes con amnesia que vuelven a recuperar la memoria.
Dado el error garrafal de la Real Academia ( y van…) de no detectar este fraudulento uso del prefijo »re-», recomiendo encarecidamente la sustitución del verbo reconocer por otras más acertadas. Ahora mismo no se me ocurre ninguna, asi que de manera temporal, propongo la sustitución del verbo »reconocer» referido a »distinguir a una persona o cosa» por la palabra chimichurri.

Os preguntaréis como es lógico ¿ Y por qué chimichurri? Pues porque es una palabra muy graciosa, además de una salsa que acompaña muy bien ciertas carnes y tiene la ventaja añadida de que no haría falta conjugar el verbo. Ejemplo práctico: »¡Hombre Juan, cuanto tiempo sin verte, con ese bigote que llevas casi no te chimichurri!»
Incluso en situaciones consideradas como incómodas, con el nuevo uso del verbo »chimichurri» cobrarían una nueva dimensión cómica. Ejemplo práctico 2: Rueda de reconocimiento en una comisaria, tras un cristal tintado desfilan los sospechosos de haber asaltado y robado una casa. Al otro lado, la víctima y los oficiales de policía »-¿Chimichurri al asaltante que entró a robar en su casa?», a lo que la víctima responde »Oh si si, jamás olvidaría esa cara, lo chimichurri perfectamente, es el número 3»
Por cierto ¿Sabéis que reconocer es un palíndromo, que se lee igual del derecho que del revés? (ahora es cuando tu cerebro explota)
-Bolinches: Dejad de buscar en vuestros diccionarios, oh inocentes señores de la R.A.E, pues no hallaréis en sus páginas tal vocablo. El bolinche es una palabra inventada completamente por un servidor para denominar al fruto del ciprés (el que se ve en la foto de abajo). Todo comenzó cuando era un tierno infante de primaria que jugaba con sus compañeros de patio a lanzarse estos frutos unos a otros, gracias a la gran cantidad de cipreses que rodeaban nuestro patio.
Alguien preguntó cómo se llamaban esos frutos y yo, en un ataque de sabelotodismo-porqueyolovalguista, me tramé el nombre al instante: »Bolinches. Eso son bolinches, colega» le dije delante de todos mis compañeros. Y como si lo hubiera dicho el mismísimo Félix Rodriguez de la Fuente, el fruto de ciprés empezó a llamarse »bolinche». Hasta se lo decíamos a los profesores y, puesto que ellos tampoco tenían ni idea de cómo se llamaba el fruto del ciprés, supusieron que así se llamaba.
Dada la gran aceptación que tuvo la palabra, sugiero a sus ilustres académicos que incluyan al bolinche en su próxima edición del diccionario y añadan al lado la dirección URL de esta página, por motivos de derechos de autor y tal.
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Y con esto concluye mi lista de palabras a revisar. Si algún visitante tiene alguna sugerencia y quiere hacer una reclamación a la Real Academia Española como la arriba redactada, pueden enviar sus »palabros» mediante un comentario. Gracias por vuestra atención.
Y a la Real Academia Española: ¡Aficionaos que sois unos aficionaos!

Todo correcto, menos lo de culin ario, porque eso sí se come, y está bueno.
-Pues yo a «vagabundo» sí que le veo sentido:
vag -abundo: dícese de la persona que vaguea mucho, en abundancia… 🙂
-En cuanto a lo de los bolinches, creo que el término está definitivamente acuñado. En el cole donde trabajé hace unos años los niños venían a chivarse de que «nosequién le había tirado un bolinche mortal» Supongo que será una variante de «boliche» (bola pequeña), pero con «n», que mola más.
Cuando era pequeña, mi hermana y yo nos pasamos un verano recogiendo todos los bolinches de los cipreses del jardín y nos dieron 1 céntimo (de peseta) por fruto.. jaja, me has hecho recordalo.
Lo de castillano lo has «clavao». Ahora lo veo tan claro que pienso que no puede ser de otra manera. A ver, señores de la RAE, obedezcan a este hombre.
Un saludo