Conversación que se ha dado en el 99’999999999999% de las relaciones de pareja:
-¿En que estás pensando?
-En nada
-¿Cómo que en nada? ¡En algo tienes que estar pensando!

Como ya comenté en una entrada anterior, los cerebros de las mujeres y los hombres son profundamente diferentes, y esas diferencias si no son comprendidas pueden dar lugar a muchos malentendidos y situaciones incómodas. En el siguiente vídeo, el psicólogo especializado en relaciones de pareja Mark Gungor, explica en unos 20 minutos muy divertidos, delante del clásico público norteamericano que se ríen y aplauden como focas por cualquier tontería y que dan ganas de abofetearlos a todos; unos cuantos conceptos sobre las distintas formas de procesar la información de los cerebros masculino y femenino:
Dos de los conceptos que más me han gustado del video es, en primer lugar, la forma que tiene de describir el cerebro masculino y femenino.
- En el caso del hombre, el cerebro es un almacén perfectamente compartimentado en el que cada tema tiene una caja aislada para si mismo. Además el hombre los almacena cuidadosamente de forma que esas cajas no se toquen ni se mezclen entre sí.
- El cerebro de la mujer, por el contrario, es una auténtica autopista de la información, un torrente de cables que conectan entre sí absolutamente todos los temas que viven alojados en su materia grís.
Otro concepto que destaca en el video y me ha parecido sumamente acertado es la definición de »Nada» en boca de un hombre. Gungor cuenta que uno de los recursos favoritos para aliviar el estrés de cualquier hombre es abrir esa caja de la nada y activarla. Cualquier hombre nos podemos pasar horas enteras con el encefalograma plano, con la actividad cerebral justa para mantener las constantes vitales y que caiga la babilla sobre la camiseta. Por eso nos encantan actividades tan abstractivas como pescar o jugar a los videojuegos
Este concepto de »pensar en nada» es algo difícil de entender para una mujer, pues en su torrente de información que es su cerebro es casi imposible llegar a un punto en el que se bloquee todo pensamiento. Por eso en ocasiones, ya no sólo es que no nos crean cuando usamos el clásico »no estoy pensando en nada», sino que sencillamente no lo conciben.
Teniendo en cuenta que la mayoría de mujeres SIEMPRE tienen algún pensamiento rondándoles la cabeza, si alguna vez oyes de su boca un »Nada» o »no me pasa nada»…

Cada vez que me leo temas relacionados, me doy cuenta de lo útil que sería que al iniciarse una relación de pareja se entregara un manual a cada uno de los miembros explicando estas diferencias entre sexos, lo cual facilitaría muchísimo más la comprensión del cerebro de la persona que tenemos enfrente, y como ya he dicho, evitaría muchas discusiones.
Quien quiera profundizar en estos temas, existe un libro que me recomendó una compañera bloguera a través de un comentario (gracias Diana Garcés ) llamado Los Hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, el cual está en formato audiolibro. Escuchándolo me he dado cuenta de que muchos de los conflictos que he tenido a lo largo del pasado con parejas han sido precisamente por no comprender estas diferencias, tan bien explicadas y con ejemplos prácticos en el audiolibro »Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus» Se lo recomiendo a cualquiera que esté inmerso actualmente en una relación de pareja , o también para los que ahora estáis desnoviados y queréis aprender a no repetir errores del pasado. Os aseguro que a lo largo del audiolibro os pasará por la cabeza más de una vez la frasecita »Vaya, así que era por eso…». ¿Qué mejor que aprender lecciones a base de leerlas que esperar a que te ocurran y tener que depender de la experiencia para aprender algo nuevo?

Me alegro que te haya gustado el libro, la verdad es que es entretenido y habla como el tipo del vídeo (con muchas verdades entre líneas)…
Definitivamente es muy raro no pensar en nada, pero es posible, aunque nos cueste entenderlo, sobre todo en nuestras relaciones,.. Ahhh es que hombres y mujeres son de mundos diferentes 😀
Una buena recomendación, me escuché el podcast en una tarde ¡gracias!
Yo también leí el libro y aunque en su momento me gustó, comienzo a cuestionar este punto de vista de la diferencia inherente entre crebro masculino y femenino (en cualquier caso el libro es muy entretenido y explica bien las diferencias observables entre sexos en nuestra cultura).
Y he ahí la pista, creo que la estructuración del cerebro es una construcción cultural. En caso contrario, es difícil explicar por qué hay mujeres con una increíble orientación espacial u hombres que en realidad «siempre están pensando en algo».
También el hecho de que las diferencias entre géneros en otras culturas no estén en absoluto marcadas o puedan ser incluso inversas, refuta la teoría de que el origen sea genético.
En cualquier caso, me ha resultado amena la entrada y la reflexión al respecto.
Un saludo!
Efectivamente, dado que existen hombres con estructuras mentales muy femeninas y viceversa, nos indica que no es algo grabado a fuego, y que puede modificarse a través del entorno y otros muchos factores. En mi opinión, partimos por genética y condicionamiento social de una estructura definida en cuanto forma de pensar, y a través de caminos propios (autoconocimiento, educación, autoaprendizaje), los hay quienes van tomando prestadas estructuras mentales del sexo opuesto. Aunque como dices, el factor genético no es el más determinante. Aunque aqui lo ponga, tampoco creo que sea definitivo, aunque juega su papel, y se cumple en buena parte de la gente.
Le he echado un vistazo a tu blog y tiene muy buena pinta, te guardo como blogs a seguir de cerca
Un saludo y gracias por tu comentario!