Erase una vez una mediana empresa llamada Lakteakis , una modesta empresa familiar exportadora de productos lácteos, cuya especialidad era el yogur griego. Una empresa muy antigua que, pese a sus chapuzas tanto de gestores como de trabajadores, aguantaba en el competitivo y globalizado sector exportador de lácteos, y proporcionaba una vida decente a sus empleados.
Un día, unos señores muy simpáticos de traje y corbata que se hacían llamar Goldman Saqueo, quedaron con los gestores de la empresa para hablarles sobre un club muy especial en el que podían ingresar. Si ingresaban en ese club, Lakteakis accedería a una financiación concedida por los mejores bancos, que prestaban a los miembros de ese selecto club. Millones y millones en intereses y plazos muy cómodos para financiarse en las mismas condiciones de la crema y la nata, nunca mejor dicho, de la industria láctica, pese a ser Lakteakis una empresa mucho menor.

Y así, en 2001, Lakteakis pasó a formar parte del selecto club de la Moneda Europeda. Aunque sobre el papel, Lakteakis era una cooperativa donde todos los miembros tenían igual poder de representación en cuanto a las decisiones de la empresa, en la práctica los gestores tomaban todas las decisiones haciéndoles creer al resto de trabajadores que formaban parte por igual del proyecto. Además, a la mayoría de los trabajadores no les importaba demasiado lo que hiceran sus gestores, y preferían dejarse llevar.

Desde 2001, la antigua e insignificante Lakteakis pasó a funcionar al mismo nivel que las industrias lácteas más grandes del sector, como la alemana MüchenLechen, la francesa Yogurté, o la española Lácteos Toribiez. Durante ese periodo, los gestores de Lakteakis comenzaron a comprar maquinaria y servicios como nunca antes se había visto: máquinas de envasado con sistema de serigrafiado láser, reformas de las instalaciones con materiales de ultimísima calidad, flota de coches de lujo para el Consejo Directivo, planes de pensiones premium para los trabajadores…Además, de cada uno de estos ultracaros y extravagantes proyectos, los gestores se llevaban comisiones multimillonarias de cada partida presupuestaria, y algunos trabajadores también se sacaban algunas que otras prebendas igualmente interesantes.
Todo se vino abajo cuando en 2008 entraron en escena los yogures de soja y grasas vegetales, lo que provocó una crisis devastadora en el sector. Se desató el pánico, con quiebras y corte súbito de los flujos financieros. De repente, el club de la Unión Europeda se volvió tremendamente estricto con los objetivos presupuestarios de déficit y deuda de sus miembros, cuando nunca lo había sido.

Fue entonces cuando tanto el Club de la Moneda Europeda como Lakteakis entraron en problemas. Por un lado, todos aquellos bienes y servicios gastados por los gestores y los trabajadores, estaban a nombre de Lakteakis, con lo cual todos tendrían que responder por igual ante las deudas con el resto de miembros, independientemente de que unos hubieran abusado mucho más que otros. El Club de la Moneda Europeda, por su parte, sufrió muchos vaivenes, como dudas sobre el propio Club que hicieron que otros miembros se vieran afectados.

Los bancos que habían estado financiando a Lakteakis al calor del Club de la Moneda Europeda, también tenían un gran agujero contable, aunque sabían perfectamente desde hace años que Lakteakis era una empresa de chichinabo que todos los años veía crecer su déficit y su deuda, y que corrían grave riesgo de impago de todos esos préstamos.

Ahora lo que era una deuda privada entre bancos y una empresa del sector lácteo, se convirtió en una deuda compartida entre todos los estados miembros del Club de la Moneda. Los gestores de Lakteakis y el resto de miembros del Club de la Moneda, acordaron una serie de ajustes para devolverles la deuda: les recortarian el sueldo a sus empleados, les bajarian las pensiones, venderían las maquinas de Lakteakis necesarias para fabricar yogures y generar así ingresos.
Los años se sucedían y la crisis de Lakteakis seguía sin resolverse. Lakteakis, con sus trabajadores con el poder adquisitivo ultradeprimido, un 25% de los trabajadores despedidos, y sin tener medios para ingresar dinero y repagar la deuda, se hundieron en una espiral de deuda-depresión-deflación por deuda-quiebras-depresión-deuda de la que ni a través de quitas era posible salir.
Tras ver que el problema no se solucionaba, los trabajadores decidieron echar a los gestores que en un principio les metieron en el Club Europedo y tomaron préstamos a costa de toda Lakteakis, y decidieron poner a unos que no tenían nada que ver con los gestores. Estos se dieron cuenta de que, como el escenario de impago era tan nocivo para Lakteakis como para el resto del Club de Europedo, tomaron una posición de negociación más exigente que sus predecesores, quienes no habían hecho nada más que aceptar un préstamo tras otro y seguir cargándole el muerto a los trabajadores.

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Esta ‘sutil’ metáfora me ha venido a la cabeza después de hartarme a leer durante todo el fin de semana las versiones maquilladas, manipuladas y sumamente interesadas que, como siempre, los medios de comunicación intentan hacernos creer sobre los hechos, y lo peor es que lo consiguen.
Tal y como intentaron hacernos creer en su día el mantra »todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades», ahora pretenden hacernos creer que las únicas responsabilidades de Grecia y del fracaso de la Unión Europea, pasan por los ciudadanos griegos, irresponsables ellos que no pagan lo que deben y encima eligen a gobiernos populistas.
Como podéis ver por la historia anterior basada totalmente en hechos reales, el problema griego viene de muy lejos, y además los mayores responsables de la estafa no han asumido sus responsabilidades, algo que si que ha hecho con escandalosa e irracional saña la ciudadanía griega, la cual no está exenta de errores pero que está pagando más de los que debe, y con el horrible ejercicio de propaganda en el que han hecho que los mayores culpables, tanto en cuantía de los daños económicos producidos como en grado de conciencia de lo que estaban haciendo (prestamistas bancarios que prestaban a sabiendas a futuros insolventes, instituciones europeas que miraban para otro lado mientras los déficits subían, deudas privadas convertidas en deudas públicas o con garantías estatales, saqueo político de dinero del contribuyene, ¿sigo?) son los que menos han respondido con sus bienes.
Me gustaría ver como aquellos a los que se les llena la boca con aquello de asumir responsabilidades de sus compromisos, que exigieran con esa misma intensidad a todos aquellos que se han lucrado a base de actuar de manera delictiva y/o inmoral deliberadamente, y en vez de pagar por sus errores, han conseguido via diversos mecanismos no responder de ellos; que en vez de repetir como papagallos lo que oyen que dicen sus líderes de opinión favoritos, empiecen a pensar por si mismos y sacar conclusiones en perspectiva, no a golpe de los últimos titulares que están saliendo ahora.
Simplemente por el hecho de que más tarde o más temprano nos veremos en la misma situación, y entonces nos daremos cuenta de lo doloroso que resulta que caiga sobre tí toda la factura económica y moral de los errores cometidos, cuando hay por encima de nosotros montones de entidades públicas y privadas que están pasándonos esa factura cuando deberían ser ellos los que deberian haber respondido con creces, con mucha más carga de culpa y responsabilidad de la que nos merecemos los de siempre, los ciudadanos griegos…y futuros griegos.
Brillante analisis! Un resumen de entre todos la mataron y ella sola se murió…
Ayer precisamente discutía con un compañero de trabajo, que decía que como occidentales estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades a base de que en otros países trabajen largas jornadas por un pauperrimo sueldo. Y que si, que estamos viviendo a credito a futuro. La verdad es que si reflexionas como está montado el sistema, el concepto de riqueza y de dinero basado en deuda y confianza mutua y la reserva fraccionaria, te das cuenta que hemos inventado un sistema muy complejo al estilo de un castillo de naipes y en cuanto un naipe se cae, se desmorona todo el sistema…
Si algo caracteriza al circo que han montado es que es increiblemente frágil…sólo hay que ver como un banco en 2008 desmontó todo el sistema financiero mundial. Con el descomunal poder que tienen, esa inmensa masa monetaria que han creado que supera en varias decenas de veces el PIB mundial…es desde luego un castillo de naipes.
Y siendo cínicos, efectivamente, en Occidente vivimos muy bien gracias a que depredamos al rival más débil y sus preciados recursos naturales. Y ha sido justo con la entrada de Asia y la globalización que hemos descubierto que los demás también quieren su trozo de tarta. Hubiera habido crisis o no, la devaluación salarial y laboral en todo Occidente se hubiera notado igual
La siguiente pregunta es si hay tartas, ya no para todos, sino para que todos tengamos el mismo nivel de consumo…
Me alegro de que te haya gustado, y te aviso por cierto que la página está aguantando bien el pico de visitas de hoy 😉
No era consciente de las ganas que tenía de leer algo como esto.
Felicidades Alita, un artículo brillante.
Creo que se a que te refieres. A esa sensación en la que no paras de ver a tu alrededor que todos opinan algo y tu tienes una visión totalmente distinta. Y en esa soledad, te preguntas si estás loca o equivocada al ver que nadie suscribe tu opinión. Hasta que por fin ves que alguien más coincide y piensas »Uff, asi que no era yo, que alivio»
No se si iban por ahi los tiros, pero cuando escribí la entrada, lo hice pensando en buscar a aquellos que coincidieran conmigo, que veo que no son pocos.
Gracias por seguir siendo la fan de siempre! ^^
Te has lucido una vez más! Está claro que se les ha hecho la cama pobrets! Gracias por el análisis!
Y más que se les va a hacer! ¿Te imaginas que cunde el ejemplo y el votante descubre que probando métodos y formas distintos igual se obtienen resultados distintos a lo que tenían hasta ahora? Eso no se puede permitir!
http://www.nuevatribuna.es/articulo/europa1/intolerable-conducta-fmi-y-eurogrupo-grecia/20150625165634117502.html